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Entrevista

Juan Carlos Caro: "Ojalá en 2022 los premios Goya se celebren en la isla"

En esta cuarentena echa de menos no poder ir al cine, algo que hacía dos o tres veces a la semana - El próximo año, la Academia aceptará a concurso cintas que se hayan estrenado en plataformas

Juan Carlos Caro

Juan Carlos Caro

P Hace unos meses coincidimos en un evento y me comentó las grandes posibilidades que tenía Mallorca de que la gala de los Goya se celebrara aquí y mire como estamos...

R Ojalá acabe esta pesadilla pronto, la verdad. Será un año de muchos cambios para todos, también dentro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Por ejemplo, el próximo mes de junio se iba a celebrar una asamblea en la que se iba a decidir qué ciudad albergaría la entrega de premios. La reunión se hará de manera virtual pero la pregunta del millón es saber si hay alguna ciudad candidata. Entendemos que, por lógica, ningún ayuntamiento querrá destinar parte de su presupuesto a este proyecto. Así que suponemos que los premios volverán a la capital.

P Con todo el trabajo y la ilusión que se había puesto en el proyecto isleño...

R No tiene por qué perderse. Mallorca tenía y tiene un proyecto muy potente y con muchos defensores dentro de la Academia, yo el primero. Si las instituciones siguen convencidas en que sería un gran impulso para la economía y logramos la colaboración privada, no veo por qué no intentarlo para el 2022. ¿Os imagináis una gran alfombra desde el Paseo Marítimo hasta el Palacio de Congresos por la que desfilen sin necesidad de subirse a un coche todos los actores, directores e invitados? Pues es solo una parte de esa idea. La isla lo tiene todo: capacidad hotelera, infraestructuras, conexiones aéreas, paisaje, oferta complementaria... y sería en febrero, un mes perfecto para arrancar la temporada.

P ¿Por qué están tan de moda ahora las islas como plató de cine?

R Se habla mucho de sus localizaciones maravillosas, y es un factor importante. Pero quiero ir más allá. Sin duda, la excelente labor que está haciendo la Film Commission, con Pedro Barbadillo al frente, es fundamental. Se dan unas enormes facilidades para rodar, permisos para acceder a lugares que en otras ciudades o países son imposibles de lograr. También se dispone de una muy buena industria local, con grandes profesionales a nivel técnico y también la cantera de directores que está surgiendo. Si a eso añadimos las nuevas medidas fiscales y las subvenciones que se otorgan de ayuda a la producción de series y cine, lo hace todo más sencillo.

P Hablando de rodajes... pocos, por ahora.

R Se están volviendo al rodaje de series que se quedaron con la temporada sin acabar, pero poco más. El productor que tenía previsto rodar en marzo su película, no lo hará ahora porque los protocolos son los que son. Y luego, no se puede rodar sin un seguro y las compañías no hacen seguros que cubran los imprevistos por pandemia. Así que hasta que no llegue esa nueva normalidad, poco se puede hacer.

P Ni siquiera ir al cine, aunque cada vez esté más cerca...

R Es lo que más echo de menos. Solía ir dos o tres veces a la semanas y tener que quitarme esa rutina de en medio fue un bofetón.

P Las reglas de la Academia son muy estrictas y dicen que si una cinta no se ha estrenado en una sala no puede aspirar a un Goya. ¿Qué va a pasar este año? ¿Se admitirán a concurso filmes exhibidos en plataformas privadas?

R Somos conscientes de que hay un montón de largometrajes guardados en latas y que no se estrenarán porque los calendarios de las distribuidoras son muy estrictas. Así que solo por este año se aceptarán películas que se hayan estrenado en esas plataformas. También entrarán cintas que no hayan visto la luz a nivel público pero que sí están en la plataforma de la que dispone la Academia y a la que solo accedemos los académicos.

P ¿Se podrán premiar películas que solo hayan visto ustedes?

R En este año tan excepcional, sí. Ya avanzo que estoy viendo algunas que son francamente buenas, pero no voy a dar nombres ni pistas.

P Hace unos meses coincidimos en un evento y me comentó las grandes posibilidades que tenía Mallorca de que la gala de los Goya se celebrara aquí y mire como estamos...

R Ojalá acabe esta pesadilla pronto, la verdad. Será un año de muchos cambios para todos, también dentro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Por ejemplo, el próximo mes de junio se iba a celebrar una asamblea en la que se iba a decidir qué ciudad albergaría la entrega de premios. La reunión se hará de manera virtual pero la pregunta del millón es saber si hay alguna ciudad candidata. Entendemos que, por lógica, ningún ayuntamiento querrá destinar parte de su presupuesto a este proyecto. Así que suponemos que los premios volverán a la capital.

P Con todo el trabajo y la ilusión que se había puesto en el proyecto isleño...

R No tiene por qué perderse. Mallorca tenía y tiene un proyecto muy potente y con muchos defensores dentro de la Academia, yo el primero. Si las instituciones siguen convencidas en que sería un gran impulso para la economía y logramos la colaboración privada, no veo por qué no intentarlo para el 2022. ¿Os imagináis una gran alfombra desde el Paseo Marítimo hasta el Palacio de Congresos por la que desfilen sin necesidad de subirse a un coche todos los actores, directores e invitados? Pues es solo una parte de esa idea. La isla lo tiene todo: capacidad hotelera, infraestructuras, conexiones aéreas, paisaje, oferta complementaria... y sería en febrero, un mes perfecto para arrancar la temporada.

P ¿Por qué están tan de moda ahora las islas como plató de cine?

R Se habla mucho de sus localizaciones maravillosas, y es un factor importante. Pero quiero ir más allá. Sin duda, la excelente labor que está haciendo la Film Commission, con Pedro Barbadillo al frente, es fundamental. Se dan unas enormes facilidades para rodar, permisos para acceder a lugares que en otras ciudades o países son imposibles de lograr. También se dispone de una muy buena industria local, con grandes profesionales a nivel técnico y también la cantera de directores que está surgiendo. Si a eso añadimos las nuevas medidas fiscales y las subvenciones que se otorgan de ayuda a la producción de series y cine, lo hace todo más sencillo.

P Hablando de rodajes... pocos, por ahora.

R Se están volviendo al rodaje de series que se quedaron con la temporada sin acabar, pero poco más. El productor que tenía previsto rodar en marzo su película, no lo hará ahora porque los protocolos son los que son. Y luego, no se puede rodar sin un seguro y las compañías no hacen seguros que cubran los imprevistos por pandemia. Así que hasta que no llegue esa nueva normalidad, poco se puede hacer.

P Ni siquiera ir al cine, aunque cada vez esté más cerca...

R Es lo que más echo de menos. Solía ir dos o tres veces a la semanas y tener que quitarme esa rutina de en medio fue un bofetón.

P Las reglas de la Academia son muy estrictas y dicen que si una cinta no se ha estrenado en una sala no puede aspirar a un Goya. ¿Qué va a pasar este año? ¿Se admitirán a concurso filmes exhibidos en plataformas privadas?

R Somos conscientes de que hay un montón de largometrajes guardados en latas y que no se estrenarán porque los calendarios de las distribuidoras son muy estrictas. Así que solo por este año se aceptarán películas que se hayan estrenado en esas plataformas. También entrarán cintas que no hayan visto la luz a nivel público pero que sí están en la plataforma de la que dispone la Academia y a la que solo accedemos los académicos.

P ¿Se podrán premiar películas que solo hayan visto ustedes?

R En este año tan excepcional, sí. Ya avanzo que estoy viendo algunas que son francamente buenas, pero no voy a dar nombres ni pistas.

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