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Oblicuidad

Cita a Bob Dylan, el sentido es lo de menos

Cita a Bob Dylan, el sentido es lo de menos

Cita a Bob Dylan, el sentido es lo de menos

Los mitos pierden el derecho a la interpretación de su propia obra. Margarita Obiols desempeñó un cargo en la Generalitat de Pasqual Maragall y despedía en febrero a Diana Garrigosa, esposa del president de Cataluña, mediante un emotivo obituario publicado en El País. Estas precisiones rezuman burocracia documental, y carecen de importancia para lo que vendrá después. Porque mi interés en esta evocación escrita procedía únicamente del titular, Exactamente como una mujer.

Según la autora del encomio, Garrigosa "no lo tuvo fácil pero lo hizo admirablemente. Recordando la canción de Bob Dylan, era Just Like a Woman. Exactamente como una mujer". Es el único fragmento que justifica el título y, dicho sea desde el dolor compartido, hace agua por todas partes. La traducción injusta por literal de Justo como una Mujer interpreta con mayor exactitud la voluntad ferozmente machista del cantante, que torpedea a una antigua amante con calificativos injuriosos que rechazaría cualquier destinataria, pero sobre todo la esposa de Maragall.

"Finges como una mujer, te quejas como una mujer, pero te rompes como una niña pequeña". Estos tres versos no consecutivos compendian la canción, queda claro sin más explicaciones que se alejan de la intención pretendida por la homenajeadora. Por lo poco que conozco de Garrigosa, militaba en la perfecta antítesis de aquel ser frágil y frívolo del que Dylan se toma cumplida venganza. Se capta la intención, pero se ha elegido el peor fetiche para ejecutarla. ¿Más ejemplos? "La Nena lleva ropa nueva", "Hasta que vea finalmente que es como todos los demás,/ con su niebla, sus anfetaminas y sus perlas". Un compendio de los peores clisés femeninos, de los que abominaría la esposa de Maragall aunque fuera cautivada por la extraordinaria composición y dicción del genio.

¿Qué ha fallado aquí? La infalibilidad, precisamente. Al idolatrar a Dylan, se cree erróneamente que su obra debe encajar en nuestra cosmovisión, cuando precisamente se ha revuelto con furia cada vez que pretendían encasillarlo. La canción encuadrada en Blonde on Blonde, tal vez el mejor disco de todos los tiempos, estaba destinada alternativamente contra la inevitable Joan Baez, o escrita para zaherir a la musa warholiana Edie Sedgwick. El artista retrataba a una mujer histérica y quejosa, con perdón, imagen contra la que se debate el feminismo. Al citar a Dylan, el sentido es lo de menos, y la mejor prueba es que solo el titular me impulsó a la lectura inicial de este contrasentido.

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