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Reportaje

Solidaridad de altos vuelos

Un grupo de empleados de aeronáutica lucha contra la pobreza infantil y la desigualdad en Bolivia y República Dominicana, a través de la ong mallorquina Aea Solidaria

El Hogar de Santa Cruz, en Bolivia, uno de los dos países en los que trabaja actualmente la ONG AEA Solidaria.

Ofrecer oportunidades de desarrollo a familias en exclusión y desamparo, luchando contra la pobreza y la desigualdad. Una causa a la que un grupo de empleados de aeronáutica, liderados por dos azafatas y una comercial, se ha entregado desde Mallorca. Trabajan sin ánimo de lucro, como ONG. Se hacen llamar AEA Solidaria y su ejemplo ha convencido a destacadas personalidades del deporte y la cultura, como la actriz Belén Rueda o el que fuera entrenador de la Selección española Vicente del Bosque, los músicos Jaime Anglada y Carolina Cerezuela, o el exfutbolista Iván Campo, quienes se han implicado en los distintos proyectos que impulsan desde 2012.

El trabajo que realizan y su principal objetivo "es velar por los derechos de la infancia, teniendo la educación como factor principal en el desarrollo de la persona. Trabajamos con niños y familias en alto riesgo de exclusión social en Bolivia y Santo Domingo (República Dominicana), haciéndoles llegar artículos de primera necesidad, potenciando y facilitando su educación, siempre sin olvidar que los niños son precisamente eso, niños en cualquier parte del mundo, y por ello trabajamos también en cultivar en ellos valores como disciplina, salud o trabajo en equipo", explica la presidenta y fundadora de AEA Solidaria, Marta Andreu, quien junto a Marta Ríos e Isabel Ximelis dirigen esta ONG que "siempre" cuenta con la ayuda de pilotos y azafatas en destino así como de la de Air Europa, a la que pertenecen. "Sin la ayuda de todas las empresas de Globalia sería imposible esta aventura", subrayan.

Todo empezó hace diez años, a raíz del terrible terremoto que asoló Haití. "Sin duda aquello fue lo más terrible que he podido ver en mi vida. Pasear a los pocos días del terremoto por Puerto Príncipe hizo que a partir de ese momento empezara a valorar todo lo que tengo y me hiciera vivir la vida de una manera distinta", confiesa Marta Andreu. Sus primeros trabajos se centraron en la creación de una escuela en la devastada zona de los Cayos (Haití) hasta que en agosto de 2013 se establecieron como asociación, registrada en Balears y ligada de modo independiente a Air Europa, con la que firman un contrato de colaboración que se renueva cada año. "Después de hacer campañas puntuales en India y Etiopía -recuerda Andreu- decidimos buscar proyectos en aquellos destinos donde la compañía volara, y lamentablemente hay mucha necesidad tanto en Bolivia como en República Dominicana", los dos países donde actualmente desarrollan sus dos importantes proyectos.

Santa Cruz y Coca Chica

El Hogar de Santa Cruz, en Bolivia, que alberga una media de cien niños desde los 6 a los 18 años, la mayoría de ellos con serios problemas familiares, educacionales, de salud y carencias afectivas, es uno de los dos pilares sobre los que sustenta la solidaridad de AEA. De este proyecto también hay que destacar la construcción de dos viviendas en el municipio de Los Lotes, para dos familias monoparentales y en riesgo de exclusión social.

El otro país en el que centran sus esfuerzos es la República Dominicana, uno de los ocho países más pobres de Latinoamérica, y lo hacen con un proyecto que, como el boliviano, se remonta a 2012. Les llegó de la mano de la Asociación Caminantes de Boca Chica, cuyo principal objetivo es promover la participación, los espacios de empoderamiento y crecimiento personal para la construcción y recuperación de ambientes saludables (familia, escuela, grupo de pares, comunidad) donde se compartan valores como la solidaridad, honestidad, el respeto y la paz. En Boca Chica, una pequeña población de unos 142.000 habitantes de los cuales cerca de 60.000 son menores de edad, disponen de la utilización de su centro CCI Monterrey para potenciar la educación, con un programa de voluntariado que prioriza proyectos educativos, aunque también dan cabida a acciones deportivas, talleres de igualdad de género, educación sexual y otras herramientas necesarias para su desarrollo.

"Nuestra filosofía -subraya la máxima responsable de la ONG- siempre ha sido la de no apartar la vista cuando nos hemos encontrado con situaciones de extrema necesidad. Esto lo hacemos a través de la educación, entendiendo que es la única herramienta que le podemos brindar a la población más vulnerable con la que trabajamos, niños y adolescentes de Boca Chica".

El último logro: la Matica

La última piedra que han colocado en Boca Chica ha sido en La Matica, un nuevo centro de educación. Acogerá hasta 70 niños y adolescentes -en la actualidad son 30- de entre 4 y 8 años que están fuera del sistema educativo, con el fin de continuar con el proyecto de alfabetización, podrán en marcha un comedor y, en el futuro, distintos talleres ocupacionales, algunos de ellos dedicados a la igualdad de género en un país donde el hombre y la mujer juegan papeles muy diferentes, "estando siempre la mujer en una posición de inferioridad en todos los aspectos imaginables".

El centro de La Matica funciona desde el pasado mes de noviembre, gracias al trabajo realizado por CMV Architects, un estudio de arquitectura nacido en Palma, con oficinas en Mallorca, Ibiza, Vietnam, Brasil y Argentina. Su equipo, encabezado por los arquitectos Andreu Crespí Prunés, Tolo Cursach Far, Helena Montes Paniagua y Pep Vich Montaner, desarrolló el proyecto y asumió la dirección de obras. A su inauguración asistió uno de los embajadores de AEA Solidaria, Iván Campo. Como el exfutbolista del Real Mallorca y Real Madrid, el cantante mallorquín Jaime Anglada también ejerce de embajador de esta ONG. "Los niños de Boca Chica te parten el corazón, pero no te lo parten en dos, sino en mil pedazos, y se lo llevan para quedárselo, para siempre", asegura desde la emoción. Anglada se contagió, desde el primero momento en que conoció la labor de AEA, de su fraternidad y decidió hacer cómplice a su compañera musical, la también actriz y presentadora Carolina Cerezuela. "Los dos fuimos a Boca Chica y allí nos encontramos la pobreza extrema pero también una felicidad brutal en los niños, con unas ganas de reír, de saltar, de cantar, de vivir", subraya. El rockero palmesano aplaude el recorrido trazado por AEA, desde lo que "parecía una utopía" hasta el "sueño realizado", y destaca a un equipo humano que compara con "una gran familia".

"Siempre aparece alguien que les echa una mano [entre otros también lo han hecho Vicente del Bosque e Itziar Castro], nuevos compañeros solidarios que, simplemente colocando una foto en Instagram o Twitter, intentan ayudar a que el centro de Boca Chica sea posible, un sueño que se ha cumplido, en el que los niños usan cubiertos de verdad a la hora de comer, aprenden a leer y escribir, se sitúan al margen de la delicuencia y no crecen en el maltrato", sostiene.

Desayunos solidarios

Anglada ha puesto su guitarra y su voz al servicio de AEA en más de un desayuno solidario, evento que, con la colaboración de Coca Cola y Tast, se realiza cada primer miércoles de mes en los halls de los edificios que Globalia tiene en Llucmajor y que constituye una de las principales fuentes de financiación de la ONG. "Sin duda a la sociedad mallorquina le debemos a más que a nadie. Hemos tenido mucho apoyo de grandes equipos del mundo del deporte colaborando en nuestro ya famoso y esperado desayuno solidario. Este es posible a muchas empresas colaboradoras de la isla que nos patrocinan muchos de los productos que ofrecemos en el desayuno. No tenemos colaboración de ninguna institución a nivel administración del gobierno balear, tampoco la hemos pedido", aclara Andreu.

Entre desayuno y desayuno, la ONG aprovecha los vuelos de Air Europa a Santo Domingo para hacer un seguimiento sobre el terreno de cuanto acontece en el centro de Boca Chica. "Vamos como mínimo dos veces al mes -indica Andreu-, algo que sin duda nos permite hacer un seguimiento de la gestión con bastante eficiencia. Los niños nos reciben felices, compartimos con ellos, las tripulaciones que nos acompañan siempre llevan preparado algún taller para hacer con ellos, manualidades, etcétera, obviamente llevando el material desde aquí, ya que allí es muy difícil conseguirlo. Allí contamos con un equipo de trabajadores locales, que son los que sin duda están en el día a día. La escuelita está abierta de lunes a viernes, y son ellos los que la gestionan. Nosotros desde aquí trabajamos sin cesar para reunir fondos y conseguir que sea un proyecto sostenible".

Un proyecto que, como ocurre en todo el mundo, se ha visto afectado por la crisis del coronavirus. "Hay que tener en cuenta que nuestros niños comen si los padres han conseguido algo de dinero con las actividades que desarrollan con los turistas, ya que República Dominicana vive del turismo. Hace días que muchas familias no pueden llevar nada a casa, ellos viven el día a día", lamentan desde la ONG mallorquina.

El coronavirus está poniendo en peligro a las familias de los niños que acuden a La Matica. "Es muy difícil conseguir que los niños, con las escuelas cerradas desde la semana pasada, se queden en sus casas, pues hablamos de casas construidas con chapa en el mejor de los casos, y en el peor, con maderas o plásticos, y en las que perfectamente pueden convivir siete u ocho miembros de una misma familia".

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