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Artículos de broma

Sólo buenas noticias

Sólo buenas noticias

Con el cambio de número en la década brotan resúmenes de "buenas noticias". Nadie puede estar en contra de ellas, pero no es tan sencillo. Las noticias son relatos de lo que sucede, aunque cada vez menos. Muchas "buenas noticias" se basan en encuestas de sensaciones como la satisfacción o felicidad. Las encuestas son manipulables y las sensaciones, volátiles.

Otras buenas noticias parten de mediciones, hechas con criterios que dan para discutir horas, sobre lo que sucede. En 2008 el 18,1% de la población mundial era extremadamente pobre. En 2018, el 8,6%. El dato actual mejora el de hace 10 años. Si fuera al revés nos podríamos catastróficos. Pero: la extrema pobreza sucede cuando las personas no pueden satisfacer varias necesidades vitales como la comida, el agua potable, el techo, la sanidad, la educación€ El Banco Mundial la mide con el listón de vivir con menos de 1,25 dólares diarios. Con 1,26 dólares diarios se está por encima de la medida, sin diferencia de la pobreza absoluta. Otros datos apoyan esa prosperidad, patente en la India, una sociedad tan cuestionable.

Se considera buena noticia la expansión del turismo, cuyas ventajas teóricas no se pueden negar para los que disfrutan de vacaciones fuera de su entorno, pero cuyos resultados prácticos empiezan a poner en duda la bondad de la noticia para el medio ambiente y la calidad de vida de muchas personas en las ciudades más visitadas. La división maniquea de las noticias tiene mucha carga ideológica detrás y los valores de contento no son universales. La mala noticia para unos es buena para otros, como sabemos desde que nos rige el principio de oportunidad del beneficio en el mercado. Y viceversa, cuando rige la ley de la ventaja en el privilegio.

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