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Oblicuidad

El velo islámico se retira de la carrera

El velo islámico se retira de la carrera

Decathlon lanza en Francia un hijab islamista que enmarca el rostro, con la intención propagandística de reivindicar el running para mujeres de dicha confesión. Las redes sociales reaccionan con crudeza, no tanto contra el producto sino contra la pretensión de envolverlo en una aureola fraternal. La marca de ropa deportiva retira la prenda a toda prisa, abdica de su pretencioso "asumimos completamente la opción de poner el deporte al acceso de todas las mujeres del mundo".

El velo islámico se retira de la carrera. Se trata de una victoria del laicismo, vigente en Francia desde la ley de 1905. Cabe recordar que marcas como Nike ya ofrecían la variante del traje de correr con hijab, aunque a un precio notablemente más elevado, de treinta euros contra los ocho de Decathlon. Desde los socialistas franceses hasta el Frente Nacional, no se perseguía pues un producto comercial, sino la desvinculación simbólica de la indumentaria.

En palabras de Aurore Bergé, la portavoz del partido de Emmanuel Macron, "el deporte emancipa y no somete. Mi elección de mujer y de ciudadana será no confiar en una marca que rompe con nuestros valores". El velo islámico en sus distintas variantes está provisto de una significación religiosa inmediata. Puede ser una opción totalmente libre en un caso determinado, pero cubre a millones de mujeres por una decisión patriarcal. Con la obviedad muy significativa de que los hombres imponen la prenda que ellos no portan.

Al margen de los motivos individuales para utilizar el hijab, la ortodoxia islámica lo reinterpreta como un gesto de superioridad frente al resto de mujeres. Una prenda de diseño es una afrenta económica a quienes no pueden pagarla, los velos señalan la preeminencia moral de sus portadoras con independencia de sus intenciones. Según se apresuraron a destacar la Liga del Derecho Internacional de las Mujeres fundada por Simone de Beauvoir y el Comité de Laicidad de la República, el "modelo deportista del islamismo femenino" tiene "por único objetivo la prolongación del apartheid sexual impuesto a las mujeres en el espacio público".

Las voces contra la campaña, antes que contra el objeto en sí, recurrían a las "mujeres heroicas" que se arriesgaban a entrar en la cárcel por despojarse del velo en Irán. Frente a la publicidad de una prenda "concebida para la corredora que desea cubrirse la cabeza y el cuello sin que se desplace", Bergé replicaba que "quienes toleran a las mujeres en el espacio público solo cuando se esconden, no aman la libertad".

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