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Los puntos sobre las uves

Y después China

Dicen ahora que nos tenemos que rasgar las vestiduras todos en grupo por el asesinato —bastante horroroso— en el consulado de Arabia Saudí en Estambul de un periodista, Jamal Ahmed Kashoggi. Alemania ha decidido dejar de vender armas a Arabia, e intenta que otros países secunden su moralina. Asimismo, a Nadal y Djokovic les quieren arruinar un negocio de 1 millón de euros por haber concertado un partido de tenis en ese país. Parece como si las brutalidades de Arabia Saudí acabaran de conocerse, como si el desprecio a la mujer en ese país no fuera una tradición conocida, como si las salvajadas no constituyeran el sistema de funcionamiento de reyes, príncipes y jeques. Nos hemos dado cuenta ahora. Luego, si nos quedan pelotas, empezamos con China, ¿no?

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