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La casa

Una casa para el verano

Los arquitectos Alfons Barceló y Àgata Vila, también propietarios del inmueble, crean una vivienda "para vivir descalzos y en traje de baño"

"Nuestro objetivo era construir una casa mínima que nos hiciera la vida fácil en verano". Así se expresan los arquitectos Alfons Barceló y Àgata Vila, creadores y propietarios de esta nueva casa ubicada en la Colònia de Sant Jordi. En base a este razonamiento, han creado un interior desnudo y fresco, sin aporte energético, sin demasiados muebles ni objetos, "sólo con lo imprescindible, donde poder vivir descalzos y en traje de baño".

La vivienda se emplaza en una de las calles más transitadas de la Colònia de Sant Jordi que años atrás, por la ausencia de coches, era lugar de reunión y juego de los niños del vecindario. Se trata de una casa entre medianeras de nueva planta en forma de 'L', de una superficie construida de 90 metros cuadrados que se desarrolla en un único nivel. Entre la nueva edificación y la medianera vecina, un paso rodado cubierto comunica la calle con el jardín del patio de manzana, convirtiéndose en el acceso principal.

En el interior, ubicado entre el acceso y la otra edificación vecina se encuentra el espacio clave de la casa: una sala multifuncional, que actúa como lugar de reunión y convivencia familiar. Esta estancia de 3.40 metros de altura está presidida por una gran mesa en el centro; mientras que la cocina lineal se desarrolla en un lateral junto con una pequeña despensa. "Es un espacio visualmente abierto al jardín y a la calle que en verano funciona como un porche, favoreciendo la ventilación cruzada aunque al mismo tiempo permite interrumpir las vistas hacia la calle desplazando una batería de persianas correderas", apunta Alfons Barceló. "En invierno -añade Àgata Vila- las correderas se apilan hacia un extremo de la fachada permitiendo la entrada del sol de la orientación sudoeste a través de las cristaleras y aumentando así la temperatura interior".

El resto de la construcción está adosada a la medianera derecha y tiene salida directa al patio ajardinado. Esta ala de la casa, que alberga la zona de noche, es un espacio continuo y su vez delimitado por muros y losas de hormigón visto a media altura que determinan los volúmenes en cuyo interior se ubican un baño, un aseo y los armarios empotrados.

La elección de los materiales de acabado es otro apartado importante y no menos decisivo. En los muros interiores predomina el marés, que proporcionando una buena acústica interior, combina con el hormigón visto de los elementos estructurales: pilares, jácenas, losas y forjados. El resto de paredes, a excepción de las que por razones de uso están alicatadas, aparecen revestidas con mortero gris aplicado como si de un estucado se tratara. El pavimento interior es continuo solo con las juntas necesarias y las escasas puertas interiores correderas son de madera de iroko, sin tratamiento alguno.

La idea de simplicidad de Vila y Barceló continua en el exterior de la casa, dónde la parte construida la componen soleras de hormigón y piezas de marés que conforman escaleras, bancos y parterres.

El jardín es sencillo y fácil de mantener. En él, destaca la vegetación autóctona como las palmeras y los 'tamarells' que, además de aportar una agradable entorno natural, proporcionan la sombra necesaria en verano. .

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