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Los puntos sobre las uves

A mí nadie me hace caso

A mí nadie me hace caso y así nos va. Que con esto de la corrupción y los partidos políticos la cosa está clara. Hay que cambiar la ley: si te imputan haber perjudicado a lo que es de todos, en cualquiera de sus formas, vas y dejas de ejercer tus funciones públicas obligatoriamente, que no es lo mismo que dimitir; no sólo eso, sino que ese escaño, concejalía o canongía que ocupases queda en suspenso y sin poder ser sustituido por nadie hasta que tu situación se resuelva. Si al final resultas inocente, te reintegras a tus funciones y te hacemos un homenaje. Si no resultas inocente, te integras a tus funciones carcelarias y tu partido se queda sin tu escaño. Si así fuera, los partidos con corruptos se preocuparían más de expulsarlos antes de que el negocio se les estropeara. Fácil.

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