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Desde Francia

Noviembre

Noviembre

Noviembre

Para celebrar que hoy es ya día 30 le dedicaremos el articulo al mes, y empezaremos con una cita: "Noviembre, la más cruda de las estaciones ", Robert Graves, La Diosa Blanca, nueva reedición, absolutamente recomendable, con traducción de su hijo Guillermo. Noviembre, un mes extraño, corazón de Otoño pero con alma ya de Invierno. Un mes capaz de asombrarnos, calentarnos con el veranillo de San Martin, o el verano indio, "l´été indien" para los franceses (aunque el término sea de origen americano) un paréntesis cálido, como una despedida del buen tiempo antes de entrar en materia, antes de que la atmósfera se enfríe definitivamente y saquemos abrigos y bufandas. Un mes de contrastes pues, pero que al final pasa rápido, como si el tiempo se acelerara, "cuando las horas veloces", como decía Carles Barral en sus memorias. Un poco como si el año, ya viejo y harto de protagonismo, tuviera prisa por pasar página, por pasarle el testigo al 2015.

Al año le pasa como a nuestras vidas, al principio, de niño, incluso en la adolescencia, parece eterna, y a medida que envejecemos da la impresión que ponemos (o nos ponen?) una marcha extra, el turbo entra en acción automáticamente y la velocidad de crucero va aumentando progresivamente.

Fíjense sino como cada año viene a ocurrir lo mismo, el primer trimestre parece que va al ralentí. La resaca de las fiestas por un lado, la cuesta de Enero por otro y luego un Febrero, que mira que es corto, pero que entre el frío, y un mal fario que se te cuela en el cuerpo, se hace larguísimo. Solo Marzo, con la vuelta de la primavera y el cambio de hora, se desmarca ligeramente de esta tendencia. A partir de Abril entramos en otra fase, salimos de ese periodo lento, de la "hibernación", y la vida recobra su impulso por inercia, empujada por el sol. ¿Y qué decir de Mayo y Junio?, meses luminosos, intensos, los días que crecen descarados hasta el zenit de San Juan.

El verano ya es otra historia, Julio y Agosto, con las vacaciones de por medio, viajes, "farniente", son meses bipolares. Solemos depositar en ellos muchas esperanzas, ilusiones, sueños, nos entretienen antes de entrar en tema, pero luego como que pasan volando y en ocasiones nos decepcionan, no están a la altura de las expectativas. De repente, zas, ya estamos en Septiembre, vuelta al cole, trabajo, rutina, y el Otoño colándose de puntillas en nuestras vidas, "c´est l´automne monotone de nos vies" que cantaba el genial Gainsbourg. 2014 nos ha regalado el Octubre más cálido de la historia - o al menos de la historia meteorológica- desde que tenemos datos fiables. ¿Otra prueba del cambio climático? Efecto invernadero, recalentamiento de la tierra, llámenlo como quieran pero no cabe duda que el planeta, y la atmosfera que lo envuelve, están tocados. Falta ver si somos capaces de reaccionar antes del hundimiento.

Volviendo al principio, 30 de Noviembre, y mañana Diciembre. El último mes, el de los puentes y de las fiestas. Y yo añadiría el de la nostalgia, lo que me da pie a recurrir de nuevo a la extraña etimología del término. Por supuesto del griego clásico, "algia", clarísimo, "dolor", pero un "nostos" menos evidente, "regreso", ¿dolor del regreso?, o quizás, más evidente, del no regreso, la morriña del expatriado, "le mal du pays" como dicen por aquí. O tal vez, como ocurre en Navidades, el dolor del regreso, del regreso a un tiempo pasado, venganza de la memoria. Vuelta de tuerca a los recuerdos, pensado en aquellos que tanto queríamos y ya no están. Ese tiempo que pasa, y nosotros con él, como escribió Cunqueiro.

Si no les he cansando y han llegado hasta aquí, solo me cabe desearles que pasen un buen mes y entren con buen pie en el nuevo año.

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