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Impresiones veraniegas

Tesis

Entré de profesor en la universidad en el año 1975, cuando la facultad de Letras pertenecía aún a la universidad de Barcelona...

Tesis

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Entré de profesor en la universidad en el año 1975, cuando la facultad de Letras pertenecía aún a la universidad de Barcelona, la UIB no era ni siquiera un embrión, y su decano, el geógrafo Tomeu Barceló, me contrató para dar las clases de Antropología. Estaban hasta ese momento a cargo de un cura mercedario a quien los alumnos no soportaban „"mercedario, mercenario", le gritaban en clase„, comenzando así un tanto de rebote y gracias a las penurias ajenas mi trayectoria universitaria ahora a punto de acabar. Aterricé en el caserón de Son Malferit que reunía entonces los estudios de humanidades; no tengo ni idea de qué instituciones debe albergar ahora. Una vez allí, el mercedario se negó a que tuviese una mesa y una silla dentro de su reino de taifas, el de Filosofía, así que el decano me acogió como huésped en el hueco de Geografía. El mundo da muchas vueltas y, unos años después, me convertiría en el primer catedrático del recién estrenado departamento de Filosofía que, por cierto, fundé yo mismo „tanto por lo que hace al departamento como a la licenciatura„ al convertirme en heredero del profesor Barceló al frente del decanato.

Pero eso no sucedería, ya digo, hasta más tarde. Entre 1975 y 1978 dediqué mis esfuerzos a llevar a cabo la tesis doctoral, dirigida al estudio de los cambios sociales que sufrió la sociedad mallorquina a caballo de los siglo XIX y XX. Fin de semana sí y fin de semana también, con las vacaciones incluidas, me iba a bucear por los archivos intentando averiguar la manera como la sociedad tradicional mallorquina, fosilizada desde los tiempos de la conquista por parte del reino de Aragón hasta mediados del siglo XIX dentro de lo que los historiadores llaman el Antiguo Régimen, había dado paso a la economía de mercado. Lo hizo de golpe y gracias a distintas circunstancias emparejadas como son la creación de los Registros de la Propiedad -que permitían inscribir las tierras como bienes de compraventa„, la crisis del sector del vino en Francia „a causa de la filoxera„ y la posibilidad de aprovechar ese hueco desde Mallorca parcelando las grandes fincas cerealistas, en manos de las mismas familias de siempre en buena parte de los casos, y vendiendo las cuarteradas resultantes de la fragmentación a campesinos que plantaban vides para exportar la uva al mercado francés.

Es curioso que ese proceso siguiera pautas opuestas a las que Karl Marx describió para el advenimiento del capitalismo en Inglaterra, unas pautas dadas por universales desde la ortodoxia marxista. Mallorca resultó estar mucho más cerca de la forma como la colonización occidental introdujo el nuevo régimen en África. Con el resultado de que nuestra economía pasó a ser dependiente del todo de la de Europa. Al leer el lunes en este diario como noticia de portada que el frenazo económico europea, con Alemania al frente, castigará sobre todo a Balears no pude sino sentir un ramalazo de nostalgia. A esa misma conclusión había llegado mi tesis nada menos que en 1978.

Más de cuatro décadas después, en la tesitura en la que me encuentro con un pie ya en la jubilación „que es la tumba de cualquier investigador„, apenas cabe imaginar los años en que, a bordo de mi Mini, me iba a Inca o a Manacor. Qué suerte que las miserias europeas sirvan al menos para avivar el recuerdo.

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