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sociedad

Josep Mascaró, de abuelo de Coca-Cola a icono de Facebook

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carles mulet. Palma.

"Increíble... el mejor anuncio de Coca-Cola... Ojalá muchos llegáramos como él!". "¡Que retiren este anuncio por Dios, que no me llega pa´ kleenex!". Son dos mensajes de las tantas decenas que ya circulan en Facebook. El anuncio de Coca-Cola protagonizado por Josep Mascaró ha calado hondo. Hasta en diecisiete grupos de la red social -cerca de 3.000 fans- se piropea a este vilafranquer de 102 años, capaz de transmitir, sin más efectos especiales que su sincero optimismo, que hay que saber disfrutar de la vida

"Está tranquilo, súper satisfecho", confirma su hijo Pep, quien percibe que el anuncio "le ha dado mucha vida" a su padre. La fama, asegura, la "lleva bien". Aunque "le extraña un poco", porque Josep considera "que no ha hecho nada". "No es actor", matiza el vástago. "En el anuncio es el de cada día", suficiente para convencer. Y para emocionar "hasta a María Patiño", sonríe, después de corroborar como desde la emisión de la pieza (26 de febrero) el teléfono suena "cada día". Desde La Noria a El Buscador pasando por España Directo, Jaime Cantizano o Ana Rosa Quintana. Todos quieren conocer a ´El Abuelo", como se le conoce. Y están "dispuestos" a ir a su encuentro hasta Vilafranca. La familia, adelanta, dará el ok "a uno o dos", "a los primeros en llamar".

"Una lástima que no se pueda ver todo lo grabado", opina Pep, quien revela un rodaje lleno de "curiosidades". Como las turbulencias del avión donde se grabó una parte del spot; "hem fet parche", bromeó Josep. O la escena de la bicicleta, cuando el equipo le pedía al anciano que siguiera pedaleando a la salida del pueblo, una encrucijada donde él acostumbra a parar. Con todo, el próximo día 30, "fin de campaña", la audiencia podrá ver una suerte de making off en televisión.

"Muy preocupados". Así percata la familia de Josep a los responsables del anuncio, que no cesan de llamarles para saber como se encuentra, ahora dolido por "una piedra en el riñón". "No tendrían porqué hacerlo", bien sabe, agradecido por el desinteresado interés. A la espera de poder "volver a subirse a la bicicleta", el protagonista sigue disfrutando de su bar. Y de su nueva bisnieta, curiosa coincidencia, nacida el domingo.

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