El flamenco sale de dentro. Ya nadie lo duda, y buena prueba de ello fue la actuación de Kiko Carmona ´El Cachorro´ y José Carmona ´El Rapico´, el pasado viernes. A las diez y pocos minutos, aparecían en escena los músicos y cantaores, quienes al son del ´lerelelé´, calentaron los motores y animaron al público a participar en esta veraniega fiesta flamenca.

Ses Voltes fue testigo silencioso del arte en estado puro. El espectáculo Con nuestro soniquete toma como punto de partida el flamenco en sus orígenes, combinado con el más moderno.

A los bailaores les acompañaban Miguel Amaya Verde y Mariano Santiago Heredia, ofreciendo buena muestra de lo que es el cante flamenco, siempre con sentimiento, mucho sentimiento, que se trasladó a los centenares de personas allá congregadas. El público, cuya entrega fue creciendo a lo largo de la actuación, tocaba palmas y gritaba "monstruo" y "olé, olé".

Los Carmona actuaron juntos, con independencia coordinada, y por separado, mostrando de lo que son capaces al subir al escenario. Los músicos que inundaron de sonidos Ses Voltes fueron José Batista Flores y Manuel Moreno Navarro, ambos encargados de la percusión; Daniel Sánchez de Alcázar y Antonio Amaya Fernández, quienes no dejaron de hacer sonar su guitarra española; y Sergiu, al violín. Éstos marcaron, junto al taconeo de los Carmona, el ritmo de la actuación, produciendo un diálogo constante entre música y danza, muy aplaudido, por cierto.

Mientras tanto, un público multiétnico allí congregado seguía embelesado ante el espectáculo, organizado por el Ayuntamiento de Palma. Incluso aquellos que estaban sentados en la muralla no perdían detalle de lo que sucedía en el escenario. Familias enteras disfrutaron de los Carmona y sus músicos. Incluso los más pequeños se atrevieron a imitar humorísticamente a los bailaores. Curiosa la presencia de numerosos turistas que se paraban a investigar qué era aquello que conseguía mantener a tantas personas concentradas durante tanto rato. Lo que no sabían es que se iban a encontrar con una excepcional muestra del estilo musical y de baile español por excelencia. Sobra decir que la mayoría se quedaron. Ya se sabe, pocas cosas mejores que un espectáculo al aire libre acompañado por una ligera brisa marina para las noches de verano.

"Me inspira el arte, aquello que encuentro tras una búsqueda interior, los buenos y malos recuerdos, todo surge de dentro", explicó Kiko Carmona, quien transmite, junto a José, la pureza del flamenco en cada actuación. "Todo se olvida cuando subes al escenario, sientes todo ese sentimiento que transmites", añadió Carmona. El flamenco le ayudó a olvidar, por unos momentos, un desafortunado incidente. Al parecer, mientras actuaba, le robaron la cartera del camerino.