El Consejo de Ministros aprobó ayer el Real Decreto de desarrollo de la Ley Orgánica de Educación (LOE) que regula la situación laboral de los profesores de religión.

Los docentes de esta materia en los centros públicos tendrán desde ahora un "contrato laboral indefinido", y la confesión religiosa que los propuso tendrá que hacer una propuesta de revocación ajustada a derecho cuando dejen de cumplir los requisitos para impartir las clases.

La asignación del destino de estos profesores respetará los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad y la convocatoria correspondiente la realizarán las administraciones educativas con competencias en esta materia.

Tal regulación "resuelve la costosa conflictividad jurídica" que afecta a este grupo de enseñantes desde hace años, señaló el Gobierno, al tiempo que "respeta el derecho reconocido a las confesiones religiosas de proponer a las personas para impartir la enseñanza de la religión".

En la referencia del Consejo, el Gobierno explicó que, una vez determinada la idoneidad de un candidato por parte de la confesión religiosa, el contrato, hasta ahora para cada curso escolar, pasa a ser un contrato laboral indefinido y, por lo tanto, "estable".

"Si el profesor dejara de cumplir los requisitos necesarios, la confesión tendrá que hacer una propuesta de revocación ajustada a derecho. En la actualidad, bastaba con no renovar el contrato", precisó el Ejecutivo.

El Real Decreto "se ajusta" a los acuerdos firmados por el Estado Español y la Santa Sede u otras confesiones religiosas, pero "también al Estatuto de los Trabajadores y a las directivas comunitarias".

La Comisión Europea había enviado a España cartas de emplazamiento y dictámenes motivados a propósito del incumplimiento de las directivas en la formar de contratación.