La princesa de Asturias mantuvo el pasado lunes en vilo durante varias horas a los españoles, al ser ingresada de urgencia en la clínica privada de Madrid, Ruber Internacional, debido a unas contracciones que hicieron pensar en un adelanto del nacimiento de su primogénito, previsto para dentro de un mes.

Letizia Ortiz, cuyo parto está previsto para la primera quincena de noviembre, fue llevada al centro médico por el príncipe Felipe a las doce y media de la noche, luego de haber empezado a sentir molestias unas tres horas antes, informó un portavoz de la Casa Real.

Tras recibir el aviso, el ginecólogo que atiende a la princesa, el doctor Luis Ignacio Recasens, decidió controlar su estado en el centro médico, donde la futura reina de España, en el octavo mes de embarazo, fue conectada a un monitor fetal que permite medir la frecuencia de las contracciones, controlar los latidos del corazón del bebé y analizar si el feto está o no sufriendo.

El médico comprobó que se trataba sólo de la evolución normal del embarazo, por lo que la Princesa de Asturias, de 33 años, pudo abandonar la clínica unas tres horas después, tras vivir una especie de ensayo general de su parto, el primero de una princesa de Asturias desde 1901, cuando María de las Mercedes, la primogénita de Alfonso XII, trajo al mundo al infante Alfonso.

El sexo del bebé sigue siendo un misterio, aunque versiones de varios medios de comunicación apuntan a que será un varón.

Cuando la pareja real abandonó la clínica en un automóvil conducido por el propio príncipe sobre las 03:20 de la madrugada del lunes para regresar a su residencia en el complejo de La Zarzuela, en las afueras de Madrid, el heredero, de 37 años, bajó la ventanilla para conversar brevemente con los periodistas y confirmar que se trató de una falsa alarma.

El príncipe Felipe se disculpó "por la hora" e inmediatamente tranquilizó a los presentes: "Todo perfecto", dijo. "Ya dijimos que podía haber imprevistos", añadió con humor.

Horas después, la Casa Real informó que Letizia está "estupendamente" y que había pasado una buena noche.