El Canto del Loco no es ningún grupo del montón. Tiene oficio, rodaje -suman más de trescientos conciertos en cuatro años- y tirón -su último disco ya es de platino-; y además está formado por cuatro jovencitos, guapos y aguerridos, que hacen furor entre las adolescentes. El pasado miércoles lo demostraron en Inca, en el campo de fútbol Mateu Cañellas, donde acudieron más de nueve mil personas dispuestas a entregarse hasta la extenuación, algo que ocurrió. Sólo en las primeras cinco canciones Protección Civil de Lloseta tuvo que atender hasta cuarenta chicas, en la mayoría de los casos por lipotimias.

El calor y el fervor de las fans fueron los detonantes de tan alto número de asistencias médicas, que llegaron a doblar en número a las registradas hace unas semanas en el concierto de David Bisbal en la plaza de toros de Palma. Ya cinco horas antes del inicio del concierto las seguidoras más devotas hacían guardia, bajo un sol sofocante, para ganarse un puesto entre las primeras filas. Protección Civil, a sabiendas de lo que luego le vendría encima, llegó a repartir más de 200 litros de agua entre la muchedumbre. Pero el bocadillo de la merienda no fue suficiente y su energía se consumió en la larga espera, mientras tocaban El Regreso, Casa Rusa y Fora des Sembrat. En cuanto sonó Insoportable, el tema con que El Canto del Loco abrió fuego, decenas de fans cayeron desplomadas a los pies del cantante de voz cálida.

A partir de ese momento y durante quince agónicos minutos, el backstage fue lo más parecido a un campo de batalla, con un desfile de camillas y ambulancias, carreras del personal de seguridad a la caza y captura de fans que invadieron el escenario y momentos de tensión y nerviosismo entre los amigos y familiares de las atendidas. También entre los acreditados e invitados que estaban detrás del escenario, entre ellos el ex futbolista del Mallorca y Real Madrid, Iván Campo, quien saltó como un 'loco' más.

"Muchas de las jovencitas no vinieron preparadas para tan larga espera, sólo con un bocadillo y sin nada de beber, de ahí que hubiera tantas lipotimias, la mayor parte de ellas entre chicas de entre quince y veinte años", explicó Andrés Massanet, jefe de la dotación de Protección Civil de Lloseta.

En cualquier caso, Massanet restó importancia a lo ocurrido, "similar a las asistencias que hicimos cuando vinieron los de Operación Triunfo a Son Moix y mucho menor que hace unos días con Mago de Oz, cuando sólo intervenimos ante dos casos de coma etílico".

En lo musical, El Canto del Loco se presentó con un pop disfrazado de rock y un sonido más que aceptable para tratarse de un gran recinto al aire libre en temporada de verbenas. Cumplieron con lo esperado y, lamentablemente, se ciñeron al guión de sus aclamados discos. No hubo muchas sorpresas, aunque sí grandes momentos con la interpretación de La madre de José, Ya nada volverá a ser como antes, Contigo, Volver a disfrutar y Son sueños, canción que contó con la colaboración sobre el escenario de Damián, del grupo mallorquín Casa Rusa.

El grupo madrileño, que también se atrevió con una acertada versión del Sufre mamón de Hombres G, se movió entre la dulzura de sus baladas, el karaoke colectivo de sus éxitos, la intimidad de un par de temas acústicos y la mala leche que transmiten en algunas de sus eléctricas canciones. El público, entre el que se hallaba el batle de Inca y presidente del Parlament, Pere Rotger, tardará en olvidar una noche vibrante.