Por su alto contenido en fibra, la piña sacia el hambre, previene el estreñimiento, normaliza la flora intestinal y evita la obesidad, según aseveran expertos como el catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, August Corominas; la nutricionista Pilar Riobó o la dietista Blanca Galofre.

Corominas considera que la fibra que contiene la piña, en su jugo y no en almíbar, es muy recomendable para prevenir o evitar la obesidad, ya que ralentiza el paso de los alimentos por el estómago y se produce una sensación de saciedad, "por lo que se come menos". Indicó que esta fruta contiene una enzima llamada bromelina que actúa como sustitutivo de los jugos gástricos, mejora las digestiones y destruye la cubierta de quitina que protege a los parásitos intestinales, que son expulsados del organismo.

Su efecto depurativo, como diurético, tiene, a juicio de Corominas, un efecto benéfico de eliminación de toxinas por medio de la orina.