El verano mallorquín vivió ayer uno de sus puntos de inflexión con la llegada de buena parte de la Familia Real a la isla, lugar de veraneo de la monarquía española desde hace décadas.

El rey Juan Carlos, la reina Sofía, los duques de Lugo y sus hijos Victoria Federica y Felipe Juan Froilán, aterrizaron ayer en la base aérea de Son Sant Joan. Veinticinco minutos después de las siete de la tarde, el avión de la Fuerza Aérea Española tocó suelo insular.

Allí les esperaban las principales autoridades locales y autonómicas: el president del Govern, Jaume Matas; el delegado del Gobierno, Ramón Socías; el presidente del Parlament, Pere Rotger; y la alcaldesa de Palma, Catalina Cirer. Diversas autoridades militares también acudieron a recibir a Sus Majestades, entre ellas el general jefe de la zona militar de Balears, Luis Peláez Campomanes; el máximo responsable del sector naval, Francisco Javiet Jáuregui; y Cristóbal Sbert, delegado de Defensa.

Don Juan Carlos, que vestía pantalón gris y chaqueta azul marino, saludó a los allí presentes, para momentos después montarse en un vehículo que él mismo condujo, con Marivent como presumible destino. Le acompañó la reina Sofía, enfundada en un traje chaqueta de color salmón. Los duques de Lugo cogieron otro coche, con la infanta Elena al volante, junto a sus dos hijos.

Las medidas de seguridad que se desplegaron con motivo de la llegada real fueron visiblemente superiores a las de otros años. Hasta siete coches con escoltas acompañaron a la Familia Real en su salida de la base aérea de Son Sant Joan.

Los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, continúan su viaje oficial por tierras mexicanas. Su llegada a la isla, que se prevé para los próximos días, es la más esperada por la expectación que genera ver a los recién casados en la isla, a pesar de que ya se les pudo ver juntos en Mallorca durante la pasada Semana Santa.

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarín, duques de Palma, regresaron ayer mismo a Barcelona para cumplir con sus obligaciones laborales, tras pasar el fin de semana en Mallorca. En la isla dejaron a sus hijos Pablo Nicolás, Juan Valentín y Miguel, según informaron fuentes de la Casa Real, que se reunieron con los recién llegados.

Estancia más corta

Las vacaciones de la Familia Real, que suelen prolongarse desde mediados del mes de julio hasta finales del mes de agosto o principios de septiembre, seguirán este año un patrón diferente al de otros veranos. Los compromisos oficiales acortarán notablemente la estancia de los Reyes en Marivent.

El próximo domingo está previsto que acudan a Santiago de Compostela, con motivo de los actos que tendrán lugar en la ciudad gallega en conmemoración del año Xacobeo.

Asimismo, los Juegos Olímpicos, que desde el próximo 13 de agosto se disputan con Atenas como sede principal, contarán con la presencia de los monarcas. No en vano las Olimpiadas tendrán lugar en el país natal de la Reina, lo que aportará un toque de emotividad a su estancia en tierras helenas.

Actividades en la isla

Las actividades que llevará a cabo la Familia Real en Mallorca seguirán presumiblemente el guión de otros veranos. Se espera la participación de don Juan Carlos en la Regata Breitling, que a partir del próximo jueves se disputará en Portals Nous. También está previsto que dispute la competición que lleva su nombre, la Copa del Rey de Vela, que tendrá lugar en aguas de la bahía de Palma entre los días 2 y 8 de agosto, con el Club Náutico como sede oficial de las regatas.

En ambas pruebas don Juan Carlos ha participado en años anteriores a bordo del Bribón, del armador catalán Josep Cusí. Tanto en la Copa del Rey como en la regata Breitling han participado en ediciones anteriores las infantas y el príncipe Felipe.

Asimismo, y si se la agenda oficiosa del monarca sigue los parámetros de otros veranos, se le podrá ver en la entrega de trofeos de la regata de barcos de época Almirante Juan de Borbón, que rinde homenaje a su padre.

Son frecuentes también las salidas del yate Fortuna -embarcación a bordo de la cuál la reina Sofía sigue el desarrollo de las pruebas náuticas-, que atraca en la base naval de Portopí, y que utilizan algunos miembros de la Familia Real para navegar por aguas baleares.

En el plano político, la tradición marca que el Rey reciba al presidente del Gobierno en Marivent dos veces a lo largo del verano. De producirse, sería la primera visita oficial de José Luis Rodríguez Zapatero, que veranea en la vecina isla de Menorca, a la residencia de verano que los Reyes tienen en Palma.

Con la llegada de los Reyes se inaugura oficiosamente el verano mallorquín. Su presencia en la isla dispara la celebración de actos sociales e impulsa la presencia de caras conocidas. La terraza del Club Náutico de Palma y el puerto deportivo de Portals se convertirán, durante las próximas semanas, en punto de referencia.