No acusa a sus 82 años las largas horas de vuelo que le han vuelto a posar en Mallorca desde su Venezuela natal. Jesús Soto, uno de los artistas más destacados dentro del movimiento cinético, mantiene terso el discurrir, atento como está al movimiento en todas sus dimensiones. "El espejismo siempre estuvo en el arte, no es visión exacta de la realidad, es reflexión. Todos los artistas, desde Altamira al Renacimiento, estudiaron la cuarta dimensión de manera intuitiva. Cada vez que veo las pinturas de las cavernas, me quedo boquiabierto ante esa seguridad, en su técnica y en su calidad del dibujo, buscando la dimensión del movimiento. Fueron videntes, fueron precursores", declara.

Regresa a la galería de Joan Guaita -estuvo dos años atrás en su primera exposición en la isla-, en la que en esta ocasión presenta una serie de joyas, Balears, la ha denominado, que le devuelve a su primer oficio, a sus primeros estudios de joyero. Ha colaborado en la creación de los broches con Chus Burés. "Creo que las joyas se adaptan bien a mi obra porque es muy gráfica. Además conozco la técnica, y están soldadas a mano", comenta.

Jesús Soto es una página de la historia del arte contemporáneo. Escucharle, un privilegio. Habla lento y mide el verbo. "Siempre me basé para seguir en tener que aportar algo a la historia del arte, por modesto que fuera, creo que la historia se para si no podemos ir más allá. Otros se detienen. Yo no. Si Cezanne siguió, si se alcanzó el cubismo, nuestra obligación es llegar. Yo vine a ver que había después del cubismo. Encontré la abstracción. Tengo la obligación de partir de Mondrian y Malevitx sin perder el hilo de la Historia del Arte. Los artistas tenemos que abrir una pequeña rendija. No sé si lo he logrado, pero en mis 60 años de oficio, mi problema no es el resultado, sino dar soluciones a esa ventana cerrada".

Cuando dice "soy un artista de vanguardia", nadie debe llamarse a engaño y escucharle como un petulante. Soto es vanguardia "porque en mi obra está la intervención, el espectador se ha hecho participante, y está lo efímero. Veo que los jóvenes artistas ahora también participan de lo que hizo mi generación, que es buscar nuevas respuestas para darle un lenguaje positivo".

Vinculado a la ciencia -"el artista plástico y el científico son dos valores paralelos que necesitan hacer el mismo camino", dijo dos años atrás-, barrunta un interrogante: "No sé si la pintura se hace totalmente conceptual desaparecerá el dibujo. El signo del artista que dibuja la línea no es de mi incumbencia. En los 50 llegamos a un momento próximo y a decir que lo más importante era el mensaje. El arte no está amarrado a los elementos. El pincel es técnica renacentista, la pintura siempre existirá, pero no deben desecharse otros elementos para hacerla. Una línea es tan emotiva como cualquier otra figura. Yo digo, mal que le pese a algunos, que la arquitectura es arte".