12 de febrero de 2017
12.02.2017
La prueba

Opel Astra 1.0 T, menos es más

El motor de tres cilindros que monta este modelo ofrece bajos consumos con un rendimiento realmente sorpredentE

12.02.2017 | 02:45
Opel Astra 1.0 T, menos es más

Amplio y tecnológico

  • El habitáculo del Opel Astra no solo es grande sino que además goza de una extraordinaria dotación tecnológica en su equipamiento de serie y opcional, lo que eleva de forma notable la calidad de vida a bordo de sus cinco ocupantes. Sus múltiples sistemas se destinan al infoentretenimiento y la conectividad sin descuidar la seguridad.

Ahora que parece que el downsizing esté pasando de moda, nos topamos con uno de los coches de estas características que más nos ha gustado: el nuevo Opel Astra 1.0 de 105 cv.

Empecemos por explicar qué es el downsizing. Este término responde a la creación de motores muy pequeños, en todo los aspectos –tamaño, peso, potencia, cubicaje...– que ofrecen prestaciones de propulsores de mayor cilindrada. Esta tendencia nació como respuesta de las marcas a la presión medioambiental a la que fueron –y son sometidas– hace ya unos años, cuando todo debía ser ´verde´. Este reto mayúsculo precisaba motores minúsculos, que desde el punto de vista de la ingeniería eran auténticas proezas. Bloques en su mayoría de tres cilindros pero ´sobrevitaminados´ a base de inyecciones y turbos para ofrecer rendimientos extraordinarios. Y lo cierto es que sobre el papel y en pruebas de laboratorio lo lograban; pero no así en la práctica diaria, donde muchos de ellos brindan resultados que distan mucho de la ficha técnica en la que se prometen altas prestaciones con consumos mínimos.

Pero como decimos, este no es ni mucho menos el caso del Opel Astra. Nada más encender el motor ya nos dimos cuenta de ello. Se trata de un tricilíndrico que contrario a la mayoría suena bien, incluso en frío. Donde más se deja notar la descompensación que crean los tres cilindros, es por debajo de las 1.500 rpm, donde suena de un modo más ronco y emite algo más de vibraciones que un cuatro cilindros, si bien a partir de este rango de revoluciones logra una suavidad realmente envidiable.

En marcha
Las buenas sensaciones que nos transmitió el motor al relentí se reafirmaron al recorrer los primeros metros con el Astra 1.0. En muchos coches con motores de baja cilindrada, hay que revolucionarlos en exceso para lograr un buen rendimiento, lo que acaba por penalizar ese consumo que se promete con la reducción de cilindrada. Pero la efectividad y la pronta respuesta del Turbo en este bloque de un litro hace que apenas haya que apurar las primeras de las cinco marchas que ofrece el cambio manual que se asocia a este motor.

La entrega de potencia es buena en casi todas las relaciones, que gozan de un buen escalonamiento. Así, se logra ganar velocidad desde la primera a la quinta marcha de un modo muy uniforme, si bien se echa en falta una sexta marcha que desahogue algo el motor cuando se circula a ritmos altos por autopista.

En cualquier caso, no resulta molesto ya que la buena insonorización del habitáculo hace que no se aprecie el ruido ni las vibraciones del motor trabajando a alto régimen. Este aislamiento y la buena respuesta del motor en cualquier marcha gracias a un magnífico turbo, hace que uno se olvide que está manejando un tricilíndrico su contexto más desfavorecedor, los largos viajes por carretera.

Dura prueba
En nuestro caso nos desplazamos por toda la isla, para probarlo en todo tipo de carretera. En los kilómetros de autovía no sólo gozamos de las sorprendentes prestaciones del motor antes descritas sino del magnífico confort y la calidad de vida a bordo que ofrece el nuevo Astra en todas sus variantes. Tanto a los mandos del vehículo como en los asientes destinados a los pasajeros se goza de una calidad de vida a bordo digna de berlinas de mayores dimensiones. Esto se debe a aspectos como su calidad de rodadura –suave, firme y silenciosa– y a los incontables sistemas de alta tecnología que no solo hacen más fácil la labor del conductor, sino más placentera la estancia del resto de usuarios en el habitáculo con tecnologías de ayuda a la conducción, seguridad, infoentretenimiento y conectividad más típicas de segmentos superiores que de un accesible compacto. Sería imposible citar en este artículo todos los sistemas de los que hace uso, pero por destacar algunos citaremos la conexión, wifi, el asistente OnStar de Opel o el sistema de iluminación inteligente.

Tras dejar atrás la carretera abierta y cruzar algunas poblaciones de la comarca de Inca nos adentramos en plena Serra de Tramuntana, donde de nuevo quedamos fascinados por el soberbio chasis del nuevo Astra. Es increíble la relación entre confort y dinamismo que es capaz de brindar este coche, incluso a ritmos altos por carreteras reviradas. Esos mismo amortiguadores que lograban ofrecer una comodidad más que destacable en carretera, al absorber sin rebotes las irregularidades del firme, ofrecen una inesperada rigidez para mantener firme al vehículo incluso en los giros más exigentes de un puerto de montaña.

Este aplomo, sumado a una dirección directa y precisa, transmite una gran sensación de control y seguridad al conductor, lo que anima a disfrutar de las curvas y descubrir la versión más deportiva del Astra. Si bien, el motor 1.0 Turbo es un propulsor que puede colmar las expectativas de aquellos que busquen una excelente relación entre prestaciones y consumo, lo cierto es que el chasis del Astra es tan sobresaliente, que está muy por encima de las posibilidades de este eficiente propulsor.

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