16 de octubre de 2016
16.10.2016
Opinión

La delgada línea entre la automoción y la tecnología

05.11.2016 | 20:54

El viernes Nissan anunció que asistirá por primera vez al CES –Consumer Electronic Show–, la feria sobre tecnología de consumo más importante del mundo, con permiso de la berlinesa IFA. Y lo cierto es que ya el pasado año el evento tecnológico por antonomasia bien parecía una feria del automóvil. Fueron numerosas las marcas que allí presentaron novedades, y todo apunta a que este año la cosa será todavía mejor.

El motivo es tan simple como lógico: en esa imparable carrera por conseguir el primer vehículo autónomo plenamento operativo y exento de fallos, las compañías automovilísticas están convirtiéndose cada vez más en empresas tecnológicas. Sin ir más lejos Nissan presentó este verano en Japón su nuevo monovolumen Serena cuyo sistema de conducción semi autónomo se acerca mucho a lo que serán los coches del futuro.

El CES del próximo año, que se celebrará entre el 5 y el 8 de enero, tendrá por primera vez un discurso de apertura de alguien del sector automovilístico: el presidente y consejero delegado de la alianza Nissan-Renault, Carlos Ghosn. El brasileño, uno de los directivos más importantes e influyentes del sector de la automoción, es también uno de los que más claro hablan, y teniendo en cuenta el momento de cambio que está sufriendo el sector automovilístico seguro que su discurso de apertura será más interesante de lo habitual. Tras el 3D, la televisión 4K y la realidad virtual, al CES de Las Vegas le ha llegado el turno de los coches digitales.

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