AGENCIAS. ROMA.
El líder libio, Muamar el Gadafi, se reunió la noche del pasado domingo durante su visita a Roma con 200 jóvenes seleccionadas por una agencia para darles una lección sobre el Islám, en una villa de la "ciudad eterna", concretamente la residencia del embajador libio en la capital romana.
La visita a Roma de Gadafi estuvo rodeada de gestos extravagantes. Las mujeres debían tener una estatura mínima de 1,70 metros, vestir de forma elegante -sin minifaldas, ni escotes pronunciados- y tener entre 18 y 35 años para poder estar entre las participantes del encuentro con el líder libio.
Para un acto de este tipo, la agencia de azafatas Hostessweb buscó a las asistentes entre 500 mujeres en base a la altura y buena presencia, además de ser "encantadoras" con las que Gaddafi pudiera "intercambiar ideas". Según los medios italianos, cada mujer recibió 50 euros.
Después de que las 200 romanas curiosas dejaran todos sus objetos personales, así como las joyas, por motivos de seguridad, y de que fueran controladas con detectores de metales, dio inició la velada con Gadafi. El hombre fuerte de Trípoli, de visita en Italia para participar en la cumbre de la ONU sobre seguridad alimentaria, habló largo rato sobre su viaje a Italia y sobre su encuentro con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.
Después, aclaró los principios fundamentales del islamismo e invitó al "bello sexo" a convertirse a sus creencias, "pero sólo con convencimiento". El líder libio aseguró que él está "a favor y al lado de las mujeres", las cuales, tienen "iguales derechos" que los hombres pero no iguales "deberes" ya que éstos están en función de lo que "su constitución física les permite".
Según los testimonios de algunas de ellas, el líder libio criticó el modo en el que se ve a la mujer en Occidente, donde "se convierte en un mueble que el hombre coloca dónde y cómo quiere".
Asimismo, según explicó otra de las jóvenes, Gadafi afirmó durante su discurso que "el verdadero Jesucristo no fue crucificado". "Creen que Jesús fue crucificado, pues no fue así, crucificaron a otro que se le parecía", sostuvo Gadafi ante el auditorio femenino.
Dos horas duró el acto, que para ninguna de ellas fue aparentemente una fiesta libertina, como parece gustarle a Silvio Berlusconi. Al final, las asistentes recibieron una edición del Corán traducido al italiano El comentario de una de ellas fue: "Ni siquiera nos dieron un vaso de agua". Aunque no es exacto. Además de con el Corán, dejaron la residencia con un ejemplar del Libro Verde (texto político que recoge el pensamiento del coronel). La velada de las velinas de Gadafi, al parecer, se repite durante esta noche.