AGENCIAS. MADRID.
El centro de Madrid volvió a convertirse un año más en escenario del paso de medio millar de ovejas merinas con motivo de la décimo sexta Fiesta de la Trashumancia, en la que los pastores reivindicaron la importancia de los pastizales en la lucha contra el cambio climático y de las vías pecuarias.
"Los pastos contribuyen a mejorar la calidad del aire, dado que desempeñan un papel fundamental en el ciclo del carbono, al actuar como sumidero neto del carbono emitido por las actividades humanas, paliando así el efecto invernadero, por lo que es un elemento importante para luchar contra el cambio climático", explicó ayer Suso Garzón, de la asociación Trashumancia y Naturaleza, organizadora del evento junto con el Concejo de la Mesta.
Según Garzón, "entre el 30 y el 40 por ciento" de las tierras de España son pastizales, por ello su importancia es "inmensa" para reducir el efecto invernadero.
Un rebaño formado por 500 ovejas merinas procedentes de Cabeza del Buey (Badajoz) y conducido por una docena de pastores, acompañado en esta ocasión por 300 caballos, seis bueyes, seis vacas y perros mastines, integró la singular comitiva, que fue seguida por miles de personas (unas 200.000 personas, según apuntó a los pastores la Policía Municipal).
Además de los doce que guiaron el ganado, a la cita acudieron unos 300 pastores para reivindicar un año más los derechos de paso, conservación y acondicionamiento de las cañadas para el tránsito no motorizado y el desarrollo sostenible.
Los pastores salieron a las diez de la mañana de la Casa de Campo para dirigirse a la plaza de la Villa, donde hicieron entrega simbólica de los 50 maravedíes que establece la Concordia de 1418 para que les permitan pasar por la ciudad.
Allí depositaron una corona de flores naturales de brezo de las montañas leonesas y guardaron un minuto de silencio en recuerdo del pastor de 78 años que falleció el año pasado en ese mismo lugar víctima de una parada cardiaca.
Las ovejas no pudieron llegar hasta la plaza de Cibeles como en ediciones anteriores, ya que fue modificado el recorrido del rebaño "por razones logísticas" con un trayecto más corto.
´0 emisiones de CO2´, se podía leer en las pegatinas que lucían los bueyes para la ocasión.
Todos coinciden en que el mundo rural "no ha pasado de moda" y que, en muchas ocasiones, gracias a ellos "se lleva a cabo el desarrollo sostenible". Para la presidenta de la Federación Nacional de las Mujeres Rurales, Ángeles Valvas, "es culpa de las Administraciones" y, por ello, reivindicó la necesidad de que éstas "luchen por los pueblos rurales al igual que lo hacen por las ciudades", ya que, según subrayó, "los pueblos cada vez crecen más" y se lamentó de que cada vez se les de "menos importancia".
Los animales pasaron la noche del sábado en el Cerro de las Covatillas de la Casa de Campo, un "precioso encinar con abrevaderos, y desde el que se observa unos amaneceres espectaculares, con la catedral de la Almudena y el Palacio Real al fondo", relató el presidente de la asociación organizadora.