MACARENA VIDAL. WASHINGTON.
¿Alguna vez soñó con ser vecino del presidente de EEUU, Barack Obama? Ahora tiene la oportunidad: desde este fin de semana está en venta en Chicago la casa de al lado de la vivienda familiar del mandatario.
La residencia en el número 5040 de South Greenwood Avenue cuenta con 17 habitaciones, tres pisos, cristaleras de principios de siglo XX e incluso una cochera antigua en su patio trasero.
En un mercado inmobiliario, ni siquiera esas características son suficientes para generar mucho interés: la casa no ha sido modernizada en mucho tiempo, la cocina está anticuada y probablemente sea más económico tirar abajo el piso más alto que intentar repararlo. Pero tiene una ventaja que convierte esa propiedad en algo único. Y que garantiza que el próximo propietario podrá tener cualquier otro problema excepto la seguridad: el vecino de al lado es el presidente Barack Obama.
La calle está cerrada a cualquiera que no sea residente, por orden del Servicio Secreto, que mantiene una vigilancia permanente en esta tranquila zona del barrio de Hyde Park, en el sur de Chicago. Los propietarios de esta vivienda de 558 metros cuadrados, el matrimonio de Bill y Jacky Grinshaw, la compraron en 1973 por 35.000 dólares. Nunca acometieron reformas significativas, lo que hace que se conserven aún los interruptores originales, de principios del siglo XX. Los hijos de Bill Grinshaw, un profesor de Ciencias Políticas, han crecido y la vivienda ha quedado demasiado grande. Casas similares en el mismo barrio se han vendido por precios entre el millón y los 2,5 millones de dólares. Claro que ninguna compartía verja con los Obama, un factor difícil valorar en dinero.
Sea quien sea el próximo vecino, tendrá que someterse al escrutinio del Servicio Secreto antes de que su oferta se pueda tomar en serio. Es, quizá, una incomodidad pero para el comprador definitivo valdrá la pena. ¿Quién puede resistirse a la idea de ir a pedir una tacita de azúcar al vecino y que abra la puerta el presidente de EEUU?