MATÍAS VALLÉS
Escribo Antich en el titular y pierdo automáticamente diez mil lectores, el uno por ciento de mi audiencia. Sólo el inquebrantable compromiso con la actualidad nos impulsa a concederle ese honor. Si alguien nos hubiera preguntado cuál sería el último presidente autonómico en ser recibido por Zapatero, todos habríamos acertado. También si nos hubieran planteado cuál era el único presidente autonómico que hubiera preferido ahorrarse el trámite. El susodicho ha regresado sin un euro en las alforjas, pero con todas las sonrisas del mundo. Es el único político de Balears del que hablas mal para no avergonzarlo. Su segundo plano es el tercer plano.
Un político es una persona a la que tienes que explicarle que el próximo 11-S puede caer en otra fecha, pero quizás no les aventajamos en inteligencia tanto como pensamos. Por ejemplo, ninguno de nosotros hubiera vaticinado a principios de milenio que Zapatero y Antich se encontrarían en La Moncloa en enero de 2009. El diputado castellanoleonés no era favorito para derrotar a José Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández en el año 2000. Su llegada a La Moncloa contravino los sondeos preelectorales, y allí seguirá mientra el PP esté presidido por Rajoy y otros.
Si Zapatero le lanzó en La Moncloa una propuesta concreta de financiación, Antich no se enteró de ella, a juzgar por la rueda de prensa posterior a la cumbre hispanobalear. La rendición de cuentas a los periodistas estuvo tan poblada como si la cursara un dirigente de Kazajastán, pero aquí nos asombra la presencia del mallorquín en el podio. Después del efímero primer Pacto de Progreso, ni los analistas atiborrados de estupefacientes hubieran pronosticado el regreso del político socialista al Consolat de Alí Babá. Si aguanta hasta 2010, se convertirá en el segundo president más longevo de Balears, sólo por detrás de su admirado Gabriel Cañellas y con cuatro victorias electorales consecutivas. Sí, preferiríamos que estos triunfos hubieran recaído en intelectuales como Félix Pons, pero la historia anda sobrada de sentido del humor. Y allí seguirá Antich, mientras el PP balear esté presidido por Rosa Estarás sin otros.
Por tanto, y en cumplimiento de las estrictas leyes de la lógica, nuestra foto de hoy no debería existir. Hasta el Miró que la corona tendría que ser falso, y quién sabe. Antich y Zapatero, la alfa y la omega del PSOE, son dos imprevistos. En alguna de las imágenes se observa al president de Algaida en el uso de la palabra, circunstancia que jamás afronta en Mallorca. Resumimos su intervención:
-Ni tú ni yo deberíamos estar aquí.
Para enjugar la deuda histórica, Antich debió gimotearle a su interlocutor que "tengo un millón de bocas que alimentar y Rafael Nadal". Quienes somos incapaces de distinguir a Patricia Conde de Carolina Cerezuela -y no tendremos ocasión de escrutar las diferencias a corta distancia-, no deberíamos hablar de tenis, pero vamos lanzados. El viaje a Madrid hubiera sido un éxito, de haber anunciado Antich en la rueda de prensa que La Moncloa se haría cargo del millón de pesetas diarias que Balears paga al tenista balear, para decir que es balear. Al fin y al cabo, es el mayor ídolo madrileño. Renovemos nuestra enhorabuena al Govern semisocialista, que cada día le regala a un magnate del deporte el equivalente a lo que ingresan doscientos parados. Sentimos nostalgia de los tiempos en que la izquierda malgastaba para igualar las diferencias, en vez de ahondarlas.
Vayamos con los ex nuevos ricos. Ahora que las imputaciones se suceden vertiginosas, recuerde dónde leyó antes la vinculación mercantil entre Vicente Grande y el cuñado de James Matas, a la sazón gerente del PP balear y de la Fundación Antonio Maura. Corría el 3 de septiembre de 2006, y en esta misma página presentábamos en sociedad Binigabri S.A., presidida por el promotor sin mobiliario y administrada por el familiar del entonces president. Dos años y medio después, el tinglado se desmorona. Quienes sólo hablaban delante de los periodistas que antes se habían comprado, tienen que declarar ante fiscales insobornables.
Cuando nos estremecimos con el suicidio del intermediario francés del estafador Madoff, el muy aristocrático René-Thierry Magon de la Villehuchet Etcetera, debimos reparar en que canalizaba las inversiones hacia el fondo fraudulento de la mujer más rica de Mallorca, y también del resto del planeta. Liliane Bettencourt, heredera de los imperios L´Oréal y Nestlé -le pertenece una pastilla de cada tableta de chocolate que consumimos- amén de íntima de Sarkozy, veranea en Formentor desde tiempo inmemorial. Su fortuna está valorada en tres billones de las antiguas pesetas, esperemos que a Antich no se le ocurra subvencionarla en la misma proporción que a Rafael Nadal.
Dado que ingresa a diario el equivalente a 1.500 millones de pesetas -sólo quince personas en todo el planeta la superan-, Madame Bettencourt puede sobrellevar el bofetón de Madoff. Desde su casa, hundida entre los pinos de Formentor -modesta, por comparación con la churrigueresca Villa Cortina- bajaba a diario camino de una embarcación nada ostentosa, donde navegaba junto a su marido hoy fallecido. André Bettencourt fue ministro de Mendés France y Pompidou, y utilizó todas sus influencias para evitar la ampliación del hotel Formentor. Así hablaba de la isla, "Mallorca significa para mí la calma absoluta". Y no cobraba por hacerlo.
Por desgracia, Madoff no es la parte más escabrosa de nuestro melodrama de hoy. Liliane Bettencourt tiene 86 años y en los últimos tiempos ha regalado el equivalente a mil millones de euros de su fortuna -sí, cerca de 170 mil millones de pesetas-, al fotógrafo François-Marie Banier, un cuarto de siglo más joven que ella. Aciertan si están pensando en la Duquesa de Alba, hasta el punto de que una hija de la propietaria de L´Oréal ha exigido la incapacitación de su madre antes de que liquide la fortuna familiar. El dinero trae infinitos problemas, aunque también se lleva alguno.
Hemos olvidado la época en que el Dinero era uno más de la familia. Hastiados de economía, una anécdota nos permitirá entender la codicia desatada en la isla. Los Bonnie and Clyde mallorquines agarraron el botín, arrojaron los billetes sobre la cama y se deshicieron en amor cuando lo llaman sexo, sobre millones de pesetas en euros. Qué importa una condena de años de cárcel, si has vivido una experiencia así.
Reflexión dominical financiable: "El remedio es más caro que la enfermedad".