Turismo. Cambio Generacional
MIGUEL MANSO. PALMA.
En las asambleas de hoteleros predominan las corbatas y las calvas pero, sin hacer demasiado ruido, las mujeres se aúpan a la sala de mandos de la principal industria mallorquina. O lo que es lo mismo, asumen poco a poco las riendas de la economía isleña y su futuro. Irrumpen en una actividad que ha sido eminentemente masculina, levantada por hombres hechos a sí mismos. Dan el relevo a esos señores autodidactas y pragmáticos que son sus padres. En algunos casos, la sucesión en favor de las hijas se produce por decisión voluntaria del patriarca, en otras ocasiones, no le queda más remedio que delegar el emporio en manos de sus únicas descendientes.
Hasta hace bien poco, cuando se pensaba en una mujer del mundo turístico, saltaba a la cabeza el nombre de Carmen Riu. Después de ella, el vacío, la mente en blanco. Carmen, actual consejera delegada de la cadena Riu junto a su hermano Luis, asumió en 1981 la dirección financiera y administrativa de la sociedad. Lo que fue una anécdota se ha convertido en moneda de uso cotidiano. El viernes los empresarios eligieron a Marilén Pol como presidenta de la Federación Hotelera de Mallorca, la primera fémina en la historia de esta institución fundada hace un cuarto de siglo. Más ejemplos. La cadena con más establecimientos en Balears, Grupotel, se halla bajo la batuta de Margarita Ramis, cuya vocación la conducía hacia la carrera diplomática hasta que empezó a trabajar en la empresa familiar y se "enganchó" al trajín de comercializar habitaciones. La representación de las zonas turísticas de Alcúdia y Ca´n Picafort recaen en Margalida Socias, directora de la cadena JS Hoteles.
En las compañías multinacionales el presente ya lo escriben las manos de mujeres. Las vicepresidentas ejecutivas de Iberostar, Sabina y Gloria Fluxà, participan activamente en la gestión. Este diario trató de recabar su opinión sobre su experiencia en un sector hipermasculino, pero rechazan exponerse a los medios de comunicación. Pese a su elevada condición jerárquica, atienden sólo las órdenes del padre, Miquel Fluxà, resulta dificilísimo encontrar imágenes suyas. En una situación similar se hallan Isabel y Encarna Piñero, directora de Marketing y vicepresidenta Ejecutiva respectivamente del grupo Piñero, que incluye alojamientos, la mayorista Soltour y empresas transportistas.
La lista no se detiene aquí. En las cadenas medianas el proceso se reproduce de manera similar, cuando no, más acentuado. BQ Hoteles, con una decena de establecimientos repartidos por Mallorca y República Dominicana, ha colocado al frente del timón a Carolina Quetglas. En Mac Hoteles, su fundador Miguel Amengual, ha entregado el testigo a su hija Begoña; mientras Luis Carrasco, de la firma calvianera Palmira Hotels, ha repartido las áreas de dirección y sistemas de gestión entre Carolina y Yolanda. Otras empresarias que abrieron brecha mucho antes son Carme Vicens, presidenta de la Asociación de Cala Figuera y dueña de un complejo en Santanyí, y Carmen García, responsable hasta este año de la zona de Cala Millor y copropietaria de la empresa familiar Fagaca, con alojamientos en Mallorca y en la península.
La lista de nombres seguro que se ha quedado incompleta. No todas ostentan posiciones principales y otras, pese al designio familiar, han decidido desvincularse de la ´industria de los forasteros´.
María Antonia Escarrer forma parte del consejo de administración de Sol Meliá y durante su trayectoria ha dirigido la Acción Social de la compañía, aunque los mandos de la nave se los reparten sus hermanos Gabriel y Sebastián. Mercedes Escarrer, especialista en pediatría, no se ha involucrado en el proyecto familiar por decisión propia. "No ocupar cargos de altos ejecutivos ha sido una elección, no una imposición, y mi hermana María Antonia sí que está", explicó en una entrevista a este diario el pasado año.
En el grupo Barceló, la línea sucesoria ha recaído en los varones. Gabriel y su hermano Sebastián, ya fallecido, han tenido once hijos en total, pero sólo los tres chicos desempeñan tareas ejecutivas, aunque el capital social se distribuye entre todos los primos. No obstante, una de las mujeres, Antonia Barceló Tous, filla de Sebastián, trabaja en el área fiscal del grupo, y Maria Antonia Barceló Vadell, filla de Gabriel, participa en el consejo de administración como dominical –en nombre de los accionistas–.
Cuando se les pregunta qué les distingue de sus colegas varones en la gestión empresarial, la respuesta suele ser imprecisa. Sobre esta cuestión, Carmen Riu contestó el pasado viernes que ellas son "más detallistas". Lo dijo en un aparte, durante la celebración de la asamblea de la Federación Hotelera de Mallorca, sin tiempo para desarrollar esta idea. Margarita Ramis, en una entrevista publicada por este diario, esbozó una percepción: "En según qué asuntos, tenemos más sensibilidad".
Margalida Socias, al cargo de la cadena JS Hoteles, secunda la descripción de "detallistas", pero le fastidia que este concepto se confunda con cursilería. Ese esmero, explica, se aprecia en la "decoración" y en el "servicio"; en recibir a los clientes con "un ramo". Por su parte, Marilén Pol no encuentra distinciones derivadas del sexo del propietario. "A veces nos comentan que en nuestro establecimiento se nota la mano de una mujer, pero yo creo que sólo lo dicen para elogiar nuestro trabajo", razona. La revista del ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en su número 67, se hace eco de estudios sobre el perfil psicológico de las mujeres y su estilo de gestión. A grandes rasgos, concluye que son menos propensas al riesgo y destacan por la autodisciplina, la perseverancia y la paciencia. Sobre el nivel de éxito, no hay datos concluyentes.
Margalida Socias no cree que esté de más interrogarlas por la compaginación de la vida familiar y el trabajo, una cuestión que no se suele plantear a los hombres. "En ese aspecto no hemos llegado a la igualdad. Tenemos más cargas familiares y del hogar. Parece que hacemos más falta", remarca. "El negocio, establecimientos abiertos 24 horas los 365 días del año, tampoco ayuda", reconoce Marilén Pol. "Por eso, muchas mujeres no acceden a determinados cargos, ya que el sacrificio no les compensa", dice la presidenta de los hoteleros. "Sientes que hay que estar en los dos sitios mientras a ellos no les hace falta. Lo de ´superwoman´ es una trampa total", dijo hace unas semanas Margarita Ramis, de Grupotel.
Sobre el recelo de los padres a cederles los trastos por ser féminas, Socias y Pol lo niegan. "En mi caso no tuve alternativa. Me educó para que continuara con el negocio familiar. Lo que he conseguido me lo he ganado a pulso, no me han regalado nada", asevera Socias. "Yo no vengo del mundo hotelero. Mi padre y yo aprendimos a la vez. Hay que tener claro tu papel y el del fundador, al que hay que dispensar un respeto absoluto, porque tiene mucho que decir, aunque manteniendo los criterios de quien conoce el negocio del día a día", apostilla Pol.