V. SÁNCHEZ. PALMA.
Aún están en una nube, incrédulos a pesar de tener entre sus manos el Òmnium Cultural, galardón que recibieron el pasado viernes durante el transcurso de la Festa de les Lletres Catalanes-Nit de Santa Llúcia como reconocimiento a un trabajo "fresco, atractivo y dinámico que fomenta el uso y la promoción de la lengua catalana". El equipo del programa de IB3 Ràdio, El crepuscle encén estels, capitaneado por Pere Estelrich, atraviesa su mejor momento.
–Menuda sorpresa ¿no?
–Aún no nos lo creemos. Cuando nos llamaron por teléfono para comunicarnos la feliz noticia pensamos que era una broma. Es un premio importantísimo que tienen grandes comunicadores como Andreu Buenafuente, Mónica Terribas o Josep Cuní. ¡Si hasta los que hacen Polònia en TV3 lo recibieron hace unos años! No sé si lo merecemos pero, desde luego, ha sido brutal.
–Es la recompensa a cinco años entreteniendo a los oyentes nocturnos de IB3 Ràdio.
–La clave es la ilusión y el trabajo. Todos los días de programa son como el primero. Intentamos hacer que el oyente se divierta y conozca esas otras noticias de actualidad que no tienen tanto espacio en los titulares de prensa.
–El jurado valoró de El crespuscle encén estels su frescura y dinamismo. ¿Que destacaría usted?
–Me gusta presumir de ser un programa coral en el que no hay nadie protagonista y en el que el sentido del humor, la ironía, siempre está presente. Además, todos los colaboradores [uno de ellos es el biólogo Lluís Amengual, que escribe habitualmente en DIARIO de MALLORCA] son expertos en la materia a tratar. Tenemos muy presente que sólo podemos hablar de lo que sabemos. No nos gusta especular.
–Deberían aplicarse otros medios esa máxima...
–No es fácil porque en ocasiones hay temas interesantísimos que debemos descartar por no estar seguros del todo o por no conocer en profunidad más detalles. Como no buscamos el titular y tenemos absoluta libertad nos lo podemos permitir.
–¿Le gusta la radio actual?
– Creo que en la generalista hay demasiada música y poca palabra. Hecho de menos escuchar información contrastada y relajada.