Entrevistas

Desmiente su embarazo

10.07.2008 | 10:19

La primera dama de Francia, cantante y ex modelo, Carla Bruni asegura que "desgraciadamente no" está embarazada aunque "adoraría estarlo", en una entrevista en la que también se declara de izquierdas y se dice habituada a los cambios en su vida.

"Yo misma me planteo si mi vientre ha engordado, porque todo el mundo me hace esa pregunta", dice la cantante de 40 años en una entrevista concedida al semanario "VSD" como parte de la promoción de su tercer álbum, titulado "Comme si de rien n'était" (Como si nada), que saldrá a la venta este viernes.

Es difícil responder a la pregunta de si llegará el presidencial retoño, explica la cantante, que recuerda que es más complicado quedarse embarazada "a los 40 años que a los 25".

Madre ya de un hijo, que concibió en el 2001 con el filósofo Raphaël Enthoven, de quien se separó en el 2005, Bruni afirma que tiene una "gran capacidad de adaptación e incluso una apetencia por ello".

"He cambiado de vida muchas veces" dice la ex modelo nacida en Turin en 1967. "En el caso de mi matrimonio con Nicolas (Sarkozy), era un deseo; cuando salí de Italia fue más un desgarro", ya que a la edad de 6 años se trasladó con su familia a Francia, lo que le supuso cambiar de idioma, de amigos y de casa.

En ese momento, llegó a considerar el cambio como algo habitual, explica Bruni, quien aparece en las fotos con sandalias, vaqueros azules y camiseta blanca.

Cambios que esta mujer fatal de rostro ingenuo también ha vivido en el terreno sentimental, en el que se le conocen amores con hombres de variopinto calado y bagaje.

Entre ellos, el rockero Eric Clapton al que dejó cuanto tenía 25 años por su satánica majestad Mick Jagger, dúo al que se pueden sumar presuntos romances con el magnate Donald Trump, el actor Vincent Pérez, el abogado Arno Klarsfeld o el editor Jean-Paul Enthoven, padre de Raphaël.

Primera dama de Francia desde su boda con el presidente Nicolas Sarkozy el pasado 2 de febrero, Bruni se ha revelado como un sólido puntal de la popularidad de su marido, que no atraviesa su mejor momento.

Considera su nueva función como un "aprendizaje" y una "novedad" que resulta más sencillo asumir si se ve "a través del prisma del amor".

Desde su posición tiene la oportunidad de ayudar a los demás, comenta, y se compromete a dedicar más tiempo a esa tarea y no pensar sólo en ella misma, su hijo y su arte.

"No quiero perder estos años", dice y pide a la gente que le sigan enviando peticiones, que atenderá todas, "aunque sea lenta".

Se excusa diciendo que su tercer disco, proyecto en el que se había involucrado antes de su matrimonio con Sarkozy, le ha robado mucho tiempo.

A partir de ahora, quiere "actuar contra la pobreza, contra la ignorancia y contra la exclusión" y "ayudar a los niños y a las mujeres".

Casada con un político conservador al que se ha llegado a tachar de autoritario, Bruni, próxima a la izquierda burguesa, es tajante a la hora de asegurar que mantiene las mismas inclinaciones políticas que antes.

En el capítulo de las adicciones, la artista afirma que sólo es dependiente del cigarrillo y niega que el texto que escribió para el tema "Tu es ma came" (Tú eres mi droga) esté consagrado a los estupefacientes, como se especuló, ya que se declara enemiga de "todas las drogas".

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