Exhibicionismo

Un carterista se desnuda en la Plaza de España

El detenido, de 50 años, llegó en cueros ayer a los juzgados de Palma tapándose con una manta

02.06.2017 | 02:57

Exhibicionismo. La Policía Nacional arrestó a un hombre el miércoles por quitarse toda la ropa en plena calle. Ayer se vistió con un uniforme de vigilante en desuso cuatro tallas más grande para comparecer ante la juez de guardia

Como Dios le trajo al mundo. Así llegó ayer por la mañana a los juzgados de Vía Alemania de Palma un detenido en un furgón policial. El sospechoso, de 50 años, fue trasladado en el vehículo desde la Jefatura completamente desnudo. Al apearse del furgón y cuando era custodiado por los agentes, se tapó solo con una manta con recato. El hombre había pasado la noche en cueros en el calabozo de comisaría.

La Policía Nacional le detuvo el pasado miércoles por la tarde por exhibicionismo. El varón, un conocido carterista de la ciudad, fue sorprendido junto a la parada del autobús de la Plaza de España de Palma en actitud sospechosa llevando consigo un bolso que no era suyo. Cuando los agentes le preguntaron por la procedencia de esas pertenencias, el hombre reaccionó de forma airada. Se quitó los pantalones, los zapatos, la camiseta y hasta los calzoncillos. Hizo un desnudo integral ante la mirada atónita de los policías y de las decenas de transeúntes que se hallaban en esos momentos en la céntrica plaza palmesana. Los agentes le ordenaron de forma insistente que no se desvistiera, pero él hizo caso omiso y se quedó en pelota.

Los hechos ocurrieron el miércoles, sobre las ocho de la tarde, en la vía pública, en plena Plaza de España. Ante su comportamiento, la Policía Nacional procedió a su detención por desobediencia y exhibicionismo, ya que en la calle había menores y le vieron completamente desnudo.

El hombre fue trasladado a la Jefatura. El sospechoso, un conocido carterista de 50 años y origen rumano, siguió en cueros. Ayer por la mañana hizo su entrada en la sede judicial de Vía Alemania como un Adán entrado en años. Únicamente se tapó con una manta que le dio la Policía.

Como su estado no era el mejor para comparecer ante la magistrada de guardia, los agentes le entregaron un uniforme de vigilante de seguridad en desuso cuatro tallas más grande para estar más presentable en las dependencias del juzgado de guardia de Palma. Al final, el arrestado abandonó su desnudo integral y se vistió con la ropa de vigilante. Con su peculiar atuendo, que le sobraba por todas partes y bien arremangado, pasó a disposición judicial. El uniforme le trajo suerte y quedó libre.

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