07 de septiembre de 2016
07.09.2016

Una banda obligó a prostituirse a una embarazada en Eivissa

Liberan a diez mujeres tras desarticular una organización dedicada a captarlas en Rumanía para su posterior traslado y explotación sexual

07.09.2016 | 02:45

­Agentes de la Policía Nacional y policías rumanos han liberado en Eivissa en una operación conjunta a diez mujeres que eran obligadas a prostituirse, una de ellas embarazada de seis meses. Según informó la Policía en un comunicado, en esta intervención se ha desarticulado una organización dedicada a la captación de mujeres en Rumanía para su posterior traslado y explotación sexual en calles y clubes de la isla.
La operación se saldó con la detención de nueve miembros de la organización que ingresaron en prisión sin fianza por orden de la autoridad judicial. Seis de estos detenidos fueron arrestados en Eivissa, uno en Tarragona y otros dos en Calasari (Rumanía).
La investigación se inició tras la llamada de un ciudadano que alertaba de las condiciones en las que se encontraba una mujer que, según sus manifestaciones, parecía estar siendo obligada a ejercer la prostitución. Los agentes localizaron a la víctima y realizaron dos registros en un domicilio y un prostíbulo de Eivissa, así como en otras dos viviendas de Calasari de forma simultánea.
Las pesquisas llevaron hasta dos hermanos de nacionalidad rumana que dirigían una organización dedicada al tráfico y explotación sexual de mujeres. Tenían a sus respectivas parejas sentimentales en Rumanía y, en connivencia con las mismas, buscaban a mujeres jóvenes en su propia localidad natal o las captaban a través de redes sociales.

´Lover boy´

Seducían a las víctimas utilizando el método conocido como lover boy, prometiéndoles una vida en común como pareja en Eivissa. Las investigaciones permitieron a los agentes averiguar que las víctimas habían sido captadas cuando aún eran menores de edad o con 18 años recién cumplidos, entre los estratos más desfavorecidos de la población y pertenecían, en su mayoría, a familias desestructuradas, careciendo de lazos familiares y afectivos. Las víctimas eran sometidas por los tratantes a violentas agresiones físicas, humillaciones y vejaciones, y obligadas a abortar si se quedaban embarazadas. Además, los detenidos utilizaban plataformas móviles para ver en directo las agresiones a las que eran sometidas las víctimas si se negaban a ejercer la prostitución.
Varias víctimas relataron a la Policía que la situación a la que estaban siendo sometidas era tal que había habido varios intentos de suicidio. Las parejas de los principales responsables de la organización estaban en Rumanía, donde se ocupaban, además de la captación de posibles víctimas, de recibir los beneficios.

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