02 de agosto de 2016
02.08.2016
Tribunales

La Audiencia rebaja a un año y un mes la pena a padre e hija por agredir a un cura

El tribunal considera que el delito de lesiones absorbe el de amenazas al ocurrir de forma simultánea

02.08.2016 | 02:45
El progenitor y su hija, condenados por pegar una paliza a un capellán de 72 años, durante el juicio.

La Audiencia de Palma ha rebajado la condena a un año y un mes de prisión para un padre y su hija por un delito de lesiones por propinar una paliza y amenazar de muerte a un sacerdote septuagenario de la isla en su vivienda en la ciudad en enero de 2014. El tribunal de la sección segunda ha estimado en parte los recursos de apelación de los dos acusados y ha revocado la sentencia de un juzgado de lo penal de Palma que impuso sendas penas de un año y nueve meses por lesiones y amenazas. La sala concluye que solo procede la condena por el delito de lesiones ya que las amenazas quedan absorbidas por el primer tipo delictivo debido a que ocurrieron en el mismo momento.

El tribunal confirma la indemnización de 4.400 euros por las lesiones y secuelas ocasionadas para los herederos de la víctima, Jaime Palmer Riera, de 72 años, que falleció un año después, en abril de 2015, debido a una enfermedad. El capellán, que en esa época colaboraba en la parroquia de Sant Sebastià de Palma celebrando las misas de tarde, resultó herido grave tras la paliza, precisó puntos de sutura en la cabeza y estuvo hospitalizado 8 días.

Los dos agresores, un progenitor de 50 años y su hija, de 21, ambos de origen boliviano, golpearon al sacerdote en su casa en Palma al culparle de la separación de su mujer y madre, respectivamente, al alegar que se había entrometido en el matrimonio. Tanto el cura agredido en su declaración policial, como un testigo, el expárroco de Sant Sebastià, Alfredo Miralles, negaron este extremo.

La Audiencia de Palma considera que no se ha vulnerado el derecho a la presunción de inocencia de los acusados y que las conclusiones fácticas de la primera sentencia aparecen fundadas y correctamente argumentadas. "Ningún reproche merece la sentencia, particularmente en lo relativo a la valoración de la prueba. Las conclusiones a que se llega aparecen fundadas en la prueba practicada", destaca la sala.

Además, el tribunal señala que queda justificada la pena impuesta por el delito de lesiones atendiendo a la entidad y gravedad de los hechos, las circunstancias en que se produjeron, el lugar y la avanzada edad de la víctima.

Según se declara probado, los hechos ocurrieron el pasado 17 de enero de 2014, sobre las nueve de la noche, cuando padre e hija se dirigieron al domicilio del capellán Jaime Palmer Riera, en Palma, al que esperaron en el rellano. Cuando el sacerdote llegó a su casa, entraron con él a la vivienda y pasaron hasta la cocina donde el acusado le dijo que le iba a matar, "has destrozado a mi familia", mientras su hija cogía un cuchillo de cocina. Los dos hombres empezaron a hablar en relación a la que había sido la esposa del sospechoso.

Acto seguido, el imputado golpeó al sacerdote con la mano en la mandíbula y posteriormente su hija pegó en la cabeza a la víctima con un marco que contenía una fotografía de su madre y hermano.

Como consecuencia de la agresión, el capellán sufrió un traumatismo craneoencefálico, herida incisocontusa en cuero cabelludo y cervicalgia. Necesitó puntos de sutura y tardó 20 días en curar de las lesiones, ocho de ellos en el hospital. Como secuela, le quedó afectación psíquica, ansiedad y severa limitación a las rotaciones cervicales con contractura muscular dolorosa. Dos días después de estos hechos, un juzgado dictó una orden de alejamiento de los dos acusados respecto del cura, que falleció el 6 de abril de 2015.

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