Tribunales

Juzgan a una trabajadora de un geriátrico de Inca por maltratar a una anciana

La auxiliar de enfermería acusada negó haber agredido e insultado a la octogenaria y alegó que ella misma se golpeó - La fiscal pidió un año de cárcel y dos de inhabilitación

22.12.2015 | 02:45
Los hechos enjuiciados ocurrieron en marzo de 2012 en la residencia Miquel Mir, en Inca.

Una auxiliar de enfermería de la residencia municipal de Inca Miquel Mir fue juzgada ayer en Palma por presuntamente maltratar e insultar a una anciana que se hallaba ingresada en el geriátrico el pasado 16 de marzo de 2012. La acusada, de mediana edad, negó los cargos. Rechazó haber agredido y menospreciado a la víctima, una octogenaria que meses más tarde falleció por causas naturales. Según su versión, la residente, de unos 86 años, le intentó pegar y ella le paró las manos y se las cogió, pero una de sus manos se le escapó y ella misma se golpeó en el pecho. "Ella tenía brotes agresivos. Te pegaba. Cada dos por tres te decía 'mala puta'", destacó la imputada. Estos extremos fueron negados por otras empleadas del geriátrico, enfermeras y auxiliares, quienes coincidieron al señalar que la perjudicada era una persona tranquila, nada agresiva, que estaba lúcida y no tenía demencia.

Una de las compañeras de la sospechosa confirmó durante la vista oral que vio cómo la empleada le cogía la mano a la anciana y le pegaba en el pecho y la cabeza. "Hubo forcejeo y también le dijo 'mala puta'", detalló en referencia a la acusada. Además, recordó que la auxiliar de enfermería le comentó que "para saber pegar a una persona mayor sin dejar marcas había que saber".

La fiscal solicitó ayer para la trabajadora imputada una pena de un año de prisión y dos años de inhabilitación para el ejercicio de su profesión con ancianos. Por su parte, el abogado de la acusación particular, en representación del ayuntamiento de Inca, pidió la misma condena por maltrato a una persona vulnerable. Mientras, el letrado defensor reclamó la libre absolución de la sospechosa.

El caso quedó ayer al mediodía visto para sentencia en el juzgado de lo penal número 4 de Palma. Varios testigos manifestaron que había quejas de familiares sobre el comportamiento de la encausada. "Hablaba mal a los residentes, les empujaba e insultaba. Les forzaba a beber o a comer. Tenía cambios de comportamiento. Estaba bien con ellos y de repente era muy seca", declaró una enfermera de la residencia Miquel Mir, que depende del ayuntamiento de Inca.

Parte manipulado

Al menos dos testigos explicaron ayer que se rellenó el parte de incidencias del 16 de marzo de 2012 mucho más tarde. Una enfermera recordó que cuando llegó al geriátrico a las ocho de la mañana no figuraba nada de lo ocurrido y luego comprobó que se habían añadido varias cosas más tarde como que la residente estaba agresiva. Una auxiliar que trabajaba esa madrugada en el turno de noche con la imputada apuntó que "ese día no reflejó nada en el parte de incidencias". En cambio, dos o tres días más tarde ya vio lo que había escrito la acusada, según su versión.

La imputada indicó que la madrugada del 16 de marzo de 2012 fue a cambiar el paquete a la residente, que estaba tumbada en la cama despierta, y entonces ella le intentó agredir. "Le paré las manos cogiéndoselas, pero ella misma se dio en el pecho porque se le escapó una mano. Mi compañera estaba en la habitación contigua con la puerta abierta. No veía mi cama", insistió. "Ese mismo día lo reflejé en el parte de incidencias antes de salir. Puse que estaba agresiva y que pegaba", añadió. La mujer admitió que se le abrió un expediente disciplinario y que fue suspendida de empleo medio año. "Me prohibieron estar a solas con los abuelitos", subrayó. Su expediente está pendiente de la sentencia de este caso. Además, la auxiliar dijo que no había recibido otras quejas ni había tenido un comportamiento poco decoroso, excepto cuando le pedían que bajara el volumen de su voz porque tenía un tono muy alto. La sospechosa alegó que tenían un enfrentamiento laboral con las enfermeras y otras auxiliares por los turnos y sus funciones.

Su compañera de ese noche alegó que la auxiliar discutió con la víctima al ir a cambiarle el pañal a las seis de la mañana. "Le dije que se fuera a otra habitación, que ya acabaría yo, pero me dijo que no", apuntó. La entonces directora del geriátrico detalló que recibió la queja de la afectada, una enfermera y una auxiliar. "Fuimos al médico y le apreció un hematoma en el tórax. La residente me dijo que había sido golpeada en el pecho y la cabeza y que había sido insultada", dijo la testigo.

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