Tribunales

"Nunca tuve intención de matarle"

El acusado del homicidio a un indigente en Palma insiste en el turno de la última palabra en que no quiso acabar con su vida - El fiscal mantuvo su petición de 15 años de cárcel por el crimen y la defensa solicitó dos años por lesiones y homicidio imprudente

12.11.2015 | 02:45
Jan W., el ciudadano polaco acusado de matar a un indigente en una caseta abandonada en Palma, durante el juicio con jurado.

"Nunca, en ningún momento, tuve intención de matar a ese hombre". Jan W., el ciudadano polaco de 57 años acusado del homicidio a un indigente tras golpearle con una barra metálica en una disputa ocurrida en un asentamiento chabolista en el barrio de El Amanecer, en Palma, en julio de 2014, fue escueto y tajante en el turno de la última palabra. El sospechoso, 'un gigante' de casi dos metros de altura y 130 kilos de peso, insistió ayer ante el jurado popular en la tercera y última sesión del juicio que se celebra en la Audiencia de Palma en que nunca quiso acabar con la vida de su compatriota, Andrzej Franciszek Fida.

El fiscal mantiene todo lo contrario al considerar que golpeó a la víctima en el rostro varias veces con la barra hasta desfigurarla, al tiempo que le insultaba y le preguntaba "¿todavía estás vivo?". Según destacó ayer el representante del ministerio público en sus informes, el acusado actuó con la intención de matarle. "Le quería matar, sabía lo que hacía perfectamente", subrayó.

El fiscal mantuvo su petición inicial de condena de 15 años de prisión y 120.000 euros de indemnización a los herederos del fallecido para Jan W. por un delito de homicidio.

Mientras, el abogado defensor Fernando Mateas modificó sus conclusiones y solicitó dos años y tres meses de cárcel al argumentar que los hechos constituían un delito de lesiones dolosas en concurso con un homicidio imprudente. Según su tesis, Jan W. agredió al compatriota, pero no con la intención de matarle, sino de dejarle herido. El letrado hizo hincapié en que el perjudicado padecía una patología vascular y eso fue decisivo para "el fatal desenlace". La víctima "no falleció por los golpes recibidos", aseguró Mateas, quien explicó que el acusado no conocía las dolencias de Andrzej Franciszek Fida.

Además, la defensa planteó la concurrencia de dos circunstancias atenuantes, la de alcoholismo y la de colaboración con la justicia. Según detalló el abogado, su cliente, Jan W., tenía sus capacidades volitivas mermadas la noche del pasado 11 de julio de 2014 por la ingesta de abundantes bebidas alcohólicas. Y, tras la muerte del compatriota, permaneció en el lugar de los hechos y colaboró con la Policía Nacional en el esclarecimiento del caso llegando incluso a reconocer que le había agredido. Por ello, el letrado pide penas más atenuadas en ambos delitos: 18 meses de cárcel por las lesiones y nueve meses por homicidio imprudente.

El jurado popular que desde el lunes ha juzgado el crimen previsiblemente recibirá el objeto de veredicto, el listado con las preguntas sobre la culpabilidad o no del imputado, hoy por la mañana y luego se retirará a deliberar.

Ayer al mediodía, el fiscal manifestó en la vista oral que Jan W. no tenía afectadas sus capacidades volitivas pese a haber consumido alcohol. "Estaba tranquilo, cooperador, consciente y orientado", indicó la acusación pública, basándose en los testimonios de los policías que acudieron al lugar del crimen y de otros residentes del asentamiento de chabolas de la calle Pere Caffaro, de Palma.

Un hombre agresivo

El fiscal describió al presunto homicida como un hombre conflictivo, violento, autoritario, que le gustaba mandar y que se volvía más agresivo cuando tomaba alcohol. En cambio, calificó a la víctima como una buena persona, que se hallaba muy ebria la noche en la que murió, por lo que no tuvo opción de defenderse. El ministerio público incidió en que la pelea que ambos mantuvieron fue desproporcionada. Así, el perjudicado acabó con el rostro deformado e hinchado, cubierto de sangre, por los golpes recibidos, mientras que Jan solo tenía un arañazo y un golpe encima de la ceja y en la nariz.

Por su parte, el letrado defensor dijo que su cliente no ha mentido ya que alegó que tenía lagunas sobre lo ocurrido. Mateas destacó que Jan no tuvo intención de matar a la víctima, sino de lesionarla. "Si hubiera querido matarle, con la barra le arranca la cabeza con la envergadura que tiene", enfatizó. Según indicó, el indigente murió por shock traumático hemorrágico por el desgarro de una arteria.

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