Tribunales

Juzgan a un hombre por intentar matar a un policía local de un golpe en el cuello

El acusado, de 39 años, alegó ayer que no recordaba nada porque iba muy borracho - La víctima y otros agentes de Palma le culparon de haber propinado un certero y fuerte puñetazo en la tráquea - La fiscal pidió 9 años de cárcel y la acusación, 13

29.09.2015 | 02:45
El procesado, de 39 años y que cuenta con condenas anteriores por otros hechos, ayer en el juicio por la tentativa de homicidio.

El apunte

  • “Tuvo mucha suerte. La lesión era grave”

    El médico especialista de urgencias en Son Espases que atendió al policía local de Palma que recibió un puñetazo en el cuello explicó que la lesión que presentaba era “muy grave”. La víctima sufrió una fractura completa del cartílago más grande de la laringe, según manifestó el facultativo ante el tribunal de la sección primera. “Por cuatro milímetros, si se hubiera roto el otro anillo (otro cartílago) se hubiera muerto. No hubiera llegado vivo al hospital. Tuvo bastante suerte el paciente”, aseguró el otorrinolaringólogo. El especialista indicó que para causar esta lesión, el golpe “ha de ser de una violencia extrema”. Según su versión, “es muy difícil que se produzcan fracturas de este tipo” en el cartílago de la laringe por una pelea. “Esto se ve sobre todo en accidentes de tráfico. Tiene que ser un golpe muy fuerte. Es una lesión de artes marciales porque es uno de los puntos débiles del cuerpo. El que pega en esa zona sabe que va a dejar KO a la persona”, destacó el facultativo. Mientras, el forense detalló que al ser un traumatismo en el cartílago de la parte interior de la laringe puede provocar una asfixia y la muerte. El perito también explicó que este tipo de lesión puede derivar en una muerte súbita. “No es frecuente, pero es posible que se produzca el fallecimiento”, agregó el médico. El juicio contra el presunto agresor quedó ayer visto para sentencia después de que la fiscal mantuviera su petición de pena de nueve años.

La Audiencia de Palma juzgó ayer a un hombre por intentar matar a un policía local de la ciudad de un certero y directo puñetazo en el cuello, que le dejó en estado grave en la UCI del hospital Son Espases, después de ser expulsado de una discoteca de la calle Joan Miró en la madrugada del 21 de abril de 2013. El sospechoso, español de 39 años que se encuentra en prisión por otra causa, destacó que no recordaba la agresión porque esa noche iba muy borracho. "No me acuerdo. Había bebido un botella de hierbas dulces fuera del local. También tomé pastillas: Trankimazin", insistió el acusado, que negó ser boxeador y experto en artes marciales.

Sus amigos, que le acompañaban en el establecimiento nocturno en el momento en el que se personó la Policía Local de Palma, indicaron que el imputado no agredió al agente. Los dos testigos negaron haber causado molestias y haber armado jaleo en la discoteca. Según su versión, cuando fueron expulsados, en seguida ya vieron al acusado en el suelo. Uno de ellos admitió que increparon a los policías. "Íbamos todos borrachos. Les gritamos. Les pudimos decir de todo", reconoció.

Por su parte, tanto la víctima como otros tres agentes culparon al sospechoso del preciso y fuerte puñetazo en la tráquea. Ninguno de ellos dudó a la hora de identificarle en el juicio. El perjudicado recordó que la madrugada del 21 de abril de 2013 fueron comisionados por la sala del 092 para acudir a un local de la calle Joan Miró, en Palma, porque cuatro personas estaban alborotando. Según manifestó, los exaltados no quisieron identificarse en un primer momento, por lo que fueron invitados a salir al exterior, donde los cachearon y cogieron su documentación. "Los pusimos cara a la pared a los cuatro y formamos un cordón de seguridad. Nos insultaban, increpaban, amenazaban, se echaban hacia delante...", apuntó el policía. "Nos decían: 'somos boxeadores, os vais a enterar'", añadió.

"Uno de ellos invadió el cordón de seguridad y de repente noté un fuerte golpe en el cuello. Me fui para atrás. Quedé aturdido. Vi a un compañero cómo le reducía y detenía. Me pegó en la tráquea. Fue un único golpe preciso y fuerte. Se me cambió la voz y noté falta de aire. Seguí con ese servicio hasta que me dirigí a la mutua. Allí, ni me miraron", apuntó la víctima.

El perjudicado continuó trabajando hasta al cabo de una hora, cuando tuvo que regresar al centro médico porque se "ahogaba" y vomitó sangre. De allí, le derivaron a Son Espases. Ingresó en la UCI por una grave lesión, una fractura del esqueleto laríngeo que podía haberle costado la vida.

El policía luego tuvo problemas con la voz y también para tragar. Su esófago quedó desviado y le han tenido que operar. "Llevo dos años sin poder dormir. Antes, amaba la Policía. Ahora, no quiero estar en la calle, solo quiero estar en la oficina", aseguró.

"Fue el acusado quien me dio el golpe. Creo que tenía la intención de quitarme de en medio", concluyó el perjudicado. Sus compañeros ratificaron su versión y subrayaron que el sospechoso le dio el puñetazo en el cuello directo a esa zona "para hacerle daño". Otro policía abundó: "Apretó los dientes. Su intención era dejarle KO". La fiscal pidió ayer nueve años de cárcel para el atacante por atentado y homicidio en grado de tentativa. La acusación particular solicitó una condena de 13 años y la defensa, un año y medio por atentado y lesiones.

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