B. PALAU. PALMA.
La Audiencia de Palma ha condenado a 15 años de prisión al ex presidente de una asociación cultural de Pere Garau, J.G.F., por abusos sexuales reiterados a seis niñas. El acusado, de 65 años, se ganaba la confianza de las menores que acudían a clase de baile y pintura en el local de la asociación para luego someterlas a tocamientos íntimos. Los abusos se sucedieron desde el año 1995 hasta finales de 2007, cuando el hombre tenía libre acceso a la sede de la agrupación cultural, ya que era el compañero sentimental de una profesora y posteriormente pasó a presidir la asociación Temps d´Oci.
El tribunal de la sección segunda considera al encausado responsable de seis delitos de abusos sexuales, cinco de ellos continuados. Además de los 15 años de cárcel, la sala le impone una pena de multa, más de 8.000 euros de indemnización y la prohibición de aproximarse a las víctimas y a sus familiares por un periodo de siete años.
Los hechos ocurrieron entre 1995 y 2007 cuando el sospechoso se ganaba el aprecio de las niñas que recibían clases de pintura y baile en la asociación cultural Temps d´Oci, situada en la calle Francisco Manuel de los Herreros, en la zona de Pere Garau, en Palma, de la que él fue presidente.
Una de las alumnas sufrió reiterados abusos desde los diez a los 16 años. El acusado conseguía que la adolescente le acompañara en su taxi a un descampado de Son Got-leu donde la tocaba por todo el cuerpo por encima y por debajo de la ropa. El hombre se aprovechaba de que la víctima veía en él al padre que nunca había tenido y la convencía diciéndole que aquello solo era un juego. En otras ocasiones, hizo que la niña le tocara los genitales a él. Los abusos continuaron cuando cumplió los 16 años, hasta por lo menos el 2005.
Otra menor, de cinco años, sufrió tocamientos en los genitales en el local de la asociación. Años después, retomó las clases y los hechos volvieron a repetirse. Cuando contaba nueve años, el imputado la sentó en sus rodillas en su domicilio, le tocó las nalgas y los pechos y le introdujo un dedo en los genitales, al tiempo que la sujetaba impidiéndole que se marchara. La menor también fue atemorizada e incluso creyó que el hombre la iba ahogar en la piscina de su casa. Hechos similares se produjeron más de diez veces en la vivienda del procesado, en el local de la asociación y en un hotel de la isla. El hombre también la abrazaba con fuerza, realizaba movimientos similares al acto sexual y un día le colocó su mano encima del pene.
Otras dos niñas, de diez y once años, sufrieron abusos en el verano de 2007 cuando se quedaron tres noches a dormir en casa del acusado. Este les tocó los pechos y los genitales. Una quinta alumna, de diez años, también sufrió tocamientos íntimos cuando acudía a clases de pintura en la asociación. Por último, otra niña fue sometida a abusos al tocarle el sospechoso sus nalgas por encima de la ropa. El tribunal ha valorado el relato coherente de las víctimas y su familia.