los pequeños huyeron de la vivienda y pidieron ayuda a su padre desde un locutorio
MARCOS OLLÉS. PALMA.
El abuelo de un niño de nueve años pretendió hacerle entender, a la vieja usanza y cinturón en mano, que ya no tiene edad para orinarse en la cama. El hermano mayor, de 14, salió en defensa del pequeño y recibió varios correazos. Horas después, ambos tuvieron que huir de la vivienda y pedir ayuda desde un locutorio ante la airada reacción del hombre cuando supo que le habían denunciado. El abuelo, de 55 años, pasó la noche en el calabozo acusado de un delito de malos tratos en el ámbito familiar.
Los hechos ocurrieron el pasado lunes en una vivienda de Palma donde los dos menores conviven con su madre, su abuelo y una tía, según explicaron ayer fuentes policiales. Al parecer, el hombre descubrió por la mañana que el menor de sus nietos se había orinado en la cama. El pequeño recibió una dura reprimenda que subió de tono hasta recibir varios golpes. La escena fue contemplada por el otro nieto, cinco años mayor, que ante el cariz que estaba tomando el asunto salió en defensa de su hermano. Fue entonces cuando el hombre, según la denuncia, empuñó un cinturón con el que azotó al adolescente varias veces.
Los pequeños pasaron parte del día con su padre, que está separado de la madre desde hace un tiempo, y que decidió acudir a la Policía Nacional para denunciar a su ex suegro por los malos tratos a los pequeños. Los agentes abrieron una investigación y los menores regresaron al domicilio familiar unas horas después.
Esa misma noche, el abuelo volvió a emprenderla con los niños. Sabía que le habían denunciado y comenzó una nueva discusión. Atemorizados por lo que pudiera pasar, los pequeños salieron corriendo de la vivienda y se refugiaron en un locutorio cercano, desde donde llamaron a su padre para contarle este nuevo episodio.
El hombre contactó de nuevo con la Policía y reprodujo la versión de los hechos ofrecida por sus hijos. Una patrulla acudió entonces al domicilio del abuelo y lo detuvo por un presunto delito de malos tratos en el ámbito familiar. Los dos niños fueron entregados a su madre, mientras el acusado prestaba declaración ante los policías.
Las mismas fuentes señalaron que el niño de nueve años fue atendido en el hospital Son Dureta, donde se le detectó un golpe en un tobillo. Su hermano mayor aseguró que había sido agredido en los brazos, aunque no se encontraron marcas evidentes.
Según explicaron las mismas fuentes, los dos menores siguen viviendo con su madre en el mismo domicilio, ya que es la mujer quien ostenta su custodia, a la espera de las medidas cautelares que pueda adoptar el juez. El sospechoso será puesto a disposición judicial en las próximas horas.