crimen en mallorca. la autopsia no descarta que la joven estuviera viva cuando incendió el audi
B. PALAU. PALMA.
La magistrada de guardia de Inca destaca en el auto en el que decretó prisión provisional sin fianza para Alejandro de Abarca Barnet, el presunto asesino de la joven rumana Ana Niculai, cuyo cadáver fue hallado maniatado y carbonizado en el maletero de un coche en llamas en un camino cerca de Muro el pasado 19 de julio, que el sospechoso compró la gasolina casi 12 horas antes de pegar fuego al vehículo. Según la jueza, la intención del imputado ha quedado evidenciada, ya que adquirió el combustible en una gasolinera de Muro a las diez y media de la mañana y no fue hasta cerca de las nueve de la noche cuando incendió el Audi A4 en el que se hallaba la víctima. Por tanto, unas doce horas pasaron desde la planificación hasta la ejecución de los hechos.
Además, la autopsia practicada a Niculai, de 25 años, no descarta que la joven estuviera viva cuando el hombre roció el coche con gasolina y lo quemó. El forense descubrió restos de hollín por inhalación de humo en la traquea de la mujer, por lo que existe la posibilidad de que, en el momento del incendio del automóvil, Ana todavía siguiera con vida, a pesar de las inyecciones de heroína que presuntamente le inoculó el detenido.
El auto de prisión también señala que si se hubiera producido la muerte de la víctima por asfixia al inhalar humo, el óbito no habría sido instantáneo sino prolongado, lo que le habría causado sufrimiento. Además, otra de las circunstancias que analiza la jueza al tratar el delito de asesinato que se imputa a Alejandro de Abarca es la alevosía, ya que existen indicios de que la perjudicada no tuvo la posibilidad de defenderse. Así, el mismo detenido confesó que la drogó con heroína para que dejara de gritar y conseguir que estuviera en una actitud sumisa y desvalida. También admitió que la encerró en el maletero del coche que robó, por lo que la mujer no podía defenderse.
Respecto al delito de detención ilegal que imputa el fiscal jefe de Balears, Bartomeu Barceló, y los abogados de la acusación particular, Antoni Monserrat y Enric Patiño, el auto judicial detalla que hay importantes indicios sobre el rapto de la joven. Ana Niculai llegó al garaje de la calle Jeroni Pou, en Palma, a primeras horas de la mañana del lunes 19 de julio en el coche de su novio, un Audi A4. Una cámara de seguridad de un banco cercano grabó el paso del automóvil. La víctima nunca llegó a su trabajo, en la calle Socors, y un testigo, usuario del aparcamiento, escuchó un estruendo a esa hora, por lo que algo extraño se produjo en el garaje.
El arrestado, que el miércoles por la noche ingresó en la cárcel de Palma por orden judicial por los delitos de asesinato, detención ilegal, quebrantamiento de condena, robo y contra la seguridad del tráfico, indicó a la Guardia Civil que golpeó a la chica en la cabeza, la maniató y amordazó en el garaje. Sin embargo, ante la jueza aseguró que la intimidó para que entrara en el coche.
Entre los indicios con los que cuentan los investigadores, se encuentra la confesión del sospechoso, un preso en tercer grado fugado, que admitió haber inyectado heroína a la joven varias veces y dejarla todo el día atada y retenida en el maletero del coche y en dos fincas agrícolas cerca de Muro, donde la maniató a un árbol y un poste para evitar que se escapara.
El hombre, de 32 años y natural de Palma, también reconoció que cargaba a la mujer a hombros para trasladarla por el campo y que incendió el coche, si bien dijo que no recordaba si ella estaba en el maletero. La jueza resalta las contradicciones del sospechoso, ya que antes del incendio la fue a buscar a un árbol donde estaba atada y la llevó al paraje donde pegó fuego al Audi. Además, Abarca dio todo tipo de detalles de los hechos posteriores, por lo que su versión sería incoherente en este punto.
El auto también concluye que es evidente que la víctima y el imputado estuvieron juntos el pasado día 19. Los investigadores cuentan con varios testigos que les sitúan entre Palma y Muro. El imputado compró dos jeringuillas en una farmacia de las Avenidas, tras el secuestro, y a las tres y media de la tarde fue visto por una mujer en un bar de la Porta de Sant Antoni, mientras que Niculai estaba en la parte trasera del coche maniatada y debajo de una bici. Una hora más tarde, pasó por un taller de Lloret porque pinchó una rueda. Momentos antes, había sido descubierto entre Consell y Santa Maria circulando de forma temeraria.
En el garaje de Lloret, el responsable del local confirmó que el sospechoso no le dejó abrir el maletero en ningún momento y que tampoco se separó del coche a pesar de las cerca de tres horas que tardó el mecánico en colocar la rueda de repuesto, ya que no disponía de la llave especial antirrobo.
Otros testigos le vieron a las seis y media de la tarde cerca del edificio de Gesa, en Palma, y unas vecinas también le identificaron dos horas después cuando se alejaba en bicicleta de un camino de Muro, desde donde se contemplaba una columna de humo. Se trataba del coche en llamas.
Por último, la magistrada de guardia de Inca señala que existe riesgo de fuga, ya que Abarca se encontraba de permiso y no regresó al centro de inserción y también es una persona con un amplio historial delictivo con numerosísimos robos con violencia a sus espaldas.