B. PALAU / X. PERIS. PALMA.
Alejandro de Abarca Barnet, el preso en tercer grado fugado de la cárcel de Palma que fue detenido el pasado lunes en un torrente de Selva por el secuestro y asesinato de la joven rumana Ana Niculai, de 25 años, explicó que no se hallaba en Palma el lunes 19 de julio por la mañana cuando la víctima fue raptada en la ciudad. El sospechoso, de 32 años y con múltiples antecedentes policiales a sus espaldas, ofreció una coartada a la Guardia Civil para desvincularse del crimen. El hombre aseguró que la mañana en la que desapareció Ana Niculai cuando aparcaba el coche de su novio, un Audi A4, en un garaje de la calle Jeroni Pou, en Palma, para ir a trabajar, él no estaba en la ciudad. Según su versión, se encontraba en la zona norte de la isla, entre Muro y Can Picafort, lugar en el que fue visto horas después por varios testigos y donde reside un familiar.
El arrestado, al que los investigadores de la Guardia Civil imputan inicialmente un delito de asesinato y otro de detención ilegal, descartó de forma tajante ser el autor del crimen al ser interrogado en la Comandancia. De Abarca negó haber matado a la joven, haberla agredido y raptado. Según declaró, no conocía de nada a la mujer y nunca coincidió con ella. Sin embargo, la Policía Judicial del Instituto Armado está recopilando todas las pruebas e indicios que apuntan hacia él como el único y principal sospechoso de la muerte de Niculai. Los agentes están convencidos de que Alejandro planeó el ataque a la joven a la que sorprendió sin que tuviera la posibilidad de defenderse, por lo que le acusan de asesinato. El cadáver de la víctima fue hallado en el maletero del Audi A4 de su novio maniatado y carbonizado cerca de Muro.
Además, un juzgado de instrucción de Palma ha abierto diligencias contra el detenido por un presunto delito de quebrantamiento de condena por no incorporarse el lunes 19 de julio a las ocho y media de la mañana al Centro de Inserción Social (CIS), tras disfrutar de un permiso. No era la primera vez que esto ocurría, ya que en noviembre de 2009, el interno de tercer grado supuestamente tampoco se presentó en el centro penitenciario tras otra salida.
Huía "por miedo"
El sospechoso admitió ante los investigadores que se dio a la fuga por la montaña y los torrentes de la isla porque tenía "miedo". El hombre, que fue buscado por decenas de patrullas en toda Mallorca durante una semana, reconoció que sabía que iban tras él. Según su versión, pensaba que estaba en busca y captura por no haberse presentado en el CIS.
El arrestado trató de justificar el incumplimiento del permiso alegando que se había quedado dormido. El preso fugado explicó durante el interrogatorio que el lunes por la mañana dormía y que no le dio tiempo a llegar al centro de inserción. El hombre, que en todo momento se mostró tranquilo al declarar ante la Guardia Civil el pasado lunes por la tarde y que fue muy frío en el relato de los hechos, también se refirió al episodio en el que varias personas le vieron comprar combustible en una gasolinera de la carretera de Marjals, cerca de Muro. De Abarca confirmó que compró gasolina en el establecimiento porque se había quedado sin combustible en el coche. El imputado indicó que iba con un amigo en un automóvil cuando se quedaron sin gasolina. Por ello, se dirigió a pie a por el combustible. Horas después, un fuego quemó un coche en un camino cercano. En el maletero fue hallado el cadáver.