L. MARINA. PALMA.
Un inversionista en horas bajas pergeñó un maquiavélico plan para tratar de salir a flote a toda costa. A través de una carta anónima trató de extorsionar a un notario palmesano al que le reclamaba el pago de 300.000 euros. De no satisfacer esta cantidad, la misiva le amenazaba de muerte tanto al notario como a su familia. Una primera intentona ya le dio fruto al sonsacar a su propia novia 100.000 euros sin que ésta supiera de quién se trataba.
La primera carta anónima la dejó sujeta en el limpiaparabrisas del coche del notario el pasado 2 de enero. El destinatario no le prestó entonces la menor importancia. No obstante, el remitente ya aportaba algunos datos exactos del colegio de los hijos y de los movimientos que efectuaban.
Unas semanas después, el extorsionador depósito una nueva carta en el parabrisas del coche del notario. En esta ocasión, el remitente anónimo fijó una fecha, el 14 de enero, y un lugar, Orient, donde debería entregar la suma de 300.000 euros si, supuestamente, quería seguir viendo con vida a sus familiares.
El remitente se hizo pasar por un miembro de la mafia rusa. Un hijo del notario acudió hasta el lugar. Además, la víctima hizo caso omiso a la seria advertencia de no avisar a la Policía. Un discreto dispositivo policial se activó en torno al lugar donde debía efectuarse la entrega del dinero.
Pagó 100.000 euros
El extorsionador no contó con la pésima climatología reinante el día elegido. La lluvia era torrencial y el fuerte viento no invitaba, precisamente, a permanecer en la vía pública. Los agentes se percataron de que una persona con las ropas empapadas se introducía en una cabina telefónica. Los investigadores siguieron el rastro de este sujeto para tratar de determinar si era o no el presunto autor de las cartas amenazantes. Durante estos meses, una mujer del despacho del notario, a la sazón novia del extorsionador, aseguró haber recibido una misiva de un contenido muy similar el pasado año.
Esta empleada rehusó avisar a la Policía y siguió al pie de la letra las indicaciones. Efectuó un pago de 100.000 euros, aunque la suma total que le reclamaba era de 300.000 euros. No contaba ni mucho menos con que la persona que le extorsionaba era su propio novio. El cerco se cerró sobre Pascual D.G., de 33 años. Fue detenido el pasado jueves por extorsión y ayer fue puesto a disposición judicial.