Playa de Palma. Una delincuente alemana multirreincidente
LORENZO MARINA. PALMA.
Sandra tenía una consumada habilidad para hacerse la encontradiza. Hasta el punto de que hacía creer fácilmente a sus víctimas potenciales que había quedado cautivada por sus supuestos encantos. Una vez alcanzado este clímax, ambos partían acaramelados hacia el hotel donde se hospedaba, siempre, él. Lo que se perfilaba como un apasionado romance se tornaba en delito. Cuando el desprevenido amante alemán salía del baño después de darse una ducha, Sandra y los billetes de su cartera se habían volatilizado.
En los últimos tres años las fechorías de esta ladrona alemana no han cesado. No obstante, en los últimos meses su actividad delictiva ha sido frenética. Desde 2007 ha sido detenida en 19 ocasiones en la Playa de Palma, las últimas seis detenciones se han producido en los apenas tres meses que llevamos de 2010. Dos veces por hurto, dos por robo con violencia y dos por reclamación judicial.
La enésima detención de Sandra K., alemana nacida en Bremen de 36 años de edad, se produjo el pasado martes. Como solía hacer casi a diario, la delincuente multirreincidente apuraba unas copas en un bar de la Playa de Palma.
En esta ocasión, el método utilizado por Sandra K. fue mucho más abrupto. En lugar de cautivar a su desprevenida víctima, optó por abordarla en plena calle y vaciarle los bolsillos.
De acuerdo con la denuncia presentada por el perjudicado en la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de la Playa de Palma, Sandra se topó con él acompañada por dos individuos en la calle Padre Bartolomé Salvà. En esos momentos, ya de madrugada, se dirigía hacia su hotel. Mientras le sujetaban, le vaciaron los bolsillos, le robaron el teléfono móvil y le sustrajeron dinero y otros efectos.
El perfil de esta víctima respondía al de las otras anteriores: alemán, de mediana o avanzada edad, y en estado de embriaguez. Sandra comienza sus fechorías entre efluvios de alcohol. El primer acercamiento lo hace tanto en la vía pública como en locales de ocio. Entre copa y copa, la complicidad se hace más intensa. Momento propicio para que Sandra despliegue todo su abanico de artimañas. Todas las últimas víctimas en la Playa de Pala coinciden en señalarla como "una mujer de 30 años". La Policía ya sabe de quién se trata.