Terremoto devastador. Equipos de ayuda internacional
X.P. PALMA.
El bombero mallorquín Joan Rosselló, miembro de la organización Bombers sense Fronteres, viajó el pasado día 3 a Haití para llevar ayuda y colaborar en las tareas de reconstrucción del país, devastado hace un mes por el terremoto que provocó más de 200.000 víctimas. Desde allí, Rosselló ha mantenido frecuentes contactos con DIARIO de MALLORCA, que casi permiten confeccionar un diario
Viernes, 5 de febrero. "Hoy vamos a Gojen, donde montaremos tiendas. Es un pueblo de viviendas dispersas en las montañas donde no ha quedado nada. Es desolador. Falta de todo, tiendas, agua, comida. Puede que hagamos un depósito decantador y canalizaciones para abastecer de agua las viviendas. La gente es ordenada y disciplinada. Casi funcionan como una tribu, trabajando y protegiéndose entre ellos, y nos ayudan mucho en los trabajos de desescombro y reconstrucción".
Sábado, 6 de febrero. "Hoy hemos trabajado en el hospital de Pernier. Hemos llevado medicamentos y hecho una prospección de un pozo para colocar la potabilizadora. Allí cerca, en Rechon Ville, hemos hecho una canalización de agua, porque la tienen contaminada. Hemos revisado un par de casas con grieta por si podían ser habitadas y hemos ido a ver las ruinas de dos escuelas, para ver si se puede recuperar algo".
Domingo, 7 de febrero. "Seguimos trabajando mucho y cada vez sale más. Podríamos quedarnos mucho tiempo aquí con la reconstrucción. Trabajamos en zonas donde todavía no ha llegado nada".
Lunes, 8 de febrero. "Hoy trabajamos en Port Goève, donde instalaremos un grupo generador. Allí hemos encontrado militares españoles del barco Castilla, que están montando su campamento. La zona va recobrando la normalidad poco a poco, pero queda mucho trabajo".
Miércoles, 10 de febrero. "Seguimos trabajando a tope porque queremos avanzar lo máximo. Mañana posiblemente podremos dar agua al hospital de Pernier y repartirla en los campos de refugiados que se han montado en los alrededores. La zona recobra la normalidad muy despacio, aunque en las barriadas más deprimidas y más afectadas por el seísmo el ambiente es muy espeso, con colas para recoger comida y enfrentamientos. Nosotros estamos bien, muy cansados, aunque nos quedan unos días de trabajo frenético".
Jueves, 11 de febrero. "Nos cuesta encontrar material y nos lo cobran muy caro, pero hemos conseguido hacer el montaje del agua, con una bomba a presión, potabolizadora y depósito de 2.000 litros. Falta mucha voluntad e inversión para levantar el país".
Viernes, 12 de febrero. "Hoy hemos hecho brotar agua para la gente de la barriada de Pernier. Ha venido mucha gente. Ha sido gratificante ver su alegría. Mañana seguiremos repartiéndola por campos de refugiados".
Sábado, 13 de febrero. "Comenzamos a cerrar trabajos. Mañana vienen los compañeros que nos relevan y que continuarán los trabajos que hemos empezado".