B. PALAU. PALMA.
Un hombre fue juzgado ayer en Palma por presuntamente acosar y abusar de su asistenta del hogar, una joven búlgara, durante su jornada laboral en el domicilio del sospechoso. El acusado, un ciudadano español de más de 50 años, negó los hechos y dijo que nunca retuvo a la chica en su casa ni la sometió a tocamientos íntimos. Por su parte, la víctima relató ante el magistrado del juzgado de lo penal número 3 de Palma que el procesado le hizo comentarios obscenos, la tocó, la besó y se puso encima de ella en la cama. La joven también dijo que normalmente, antes de empezar a limpiar la casa, tenía que hacerle masajes a su jefe.
El acusado, que se enfrenta a una petición de pena del fiscal de tres años de prisión por acoso y abuso sexual, justificó los "masajes terapéuticos" debido a su lumbalgia. El hombre puntualizó que en ningún momento se propasó con la joven cuando se enteró de que tenía novio. El sospechoso admitió que en dos ocasiones estuvo cenando con ella para hablar de trabajo y unos negocios. En una de estas citas, abrió un vino reserva, porque "era el único que tenía en casa", según su versión. Después de cenar, se fue a duchar para quitarse la crema del masaje y oyó ruidos en el armario, por lo que le dijo a la chica "qué estás haciendo". Al salir del baño, ella ya no estaba en casa, según el acusado.
En cambio, la versión de la víctima fue totalmente diferente. La joven explicó que fue contratada para limpiar y planchar en abril de 2008. Al cabo de unas semanas, el hombre ya empezó a hacerle comentarios fuera de lugar de índole sexual, según su versión. La chica dijo que le tenía que dar masajes y estos cada vez eran más largos y por distintas partes del cuerpo. El 15 de mayo, durante una cena en casa del acusado, este la besó, la tocó, le quitó su teléfono y se colocó encima de ella en la cama hasta que pudo escapar, según la joven.