Cuatro agentes de la policía local de palma declaran en el juzgado por lesiones y coacciones
B. PALAU. PALMA.
Cuatro policías locales de Palma implicados en el altercado del pasado verano en la mezquita de la calle Joan Mestre, que se saldó con tres detenidos tras el enfrentamiento entre decenas de fieles musulmanes y los agentes que pretendían entrar en el templo para arrestar a dos jóvenes sospechosos, justificaron ayer su actuación ante la agresividad de la multitud. Los policías del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) comparecieron ayer ante el juzgado de instrucción número 8 de Palma donde prestaron declaración en calidad de imputados por lesiones, detención ilegal y coacciones y también como denunciantes. Los agentes destacaron que las detenciones que efectuaron fueron reglamentarias y que emplearon la fuerza necesaria para reducir a los tres hombres.
Los cuatro funcionarios, defendidos por los letrados David Salvà y Juan Guillén, coincidieron al indicar que su actuación fue correcta y que se vieron obligados a arrestar a tres hombres porque se enfrentaron a ellos y la tensión cada vez fue más fuerte, llegando a concentrarse una multitud de musulmanes en la entrada de la mezquita. Los policías también explicaron que las lesiones que presentaban estos detenidos, entre ellos el presidente de la Lliga Musulmana de Balears y el responsable del templo, pudieron deberse a la fuerza que ellos mismos hicieron cuando ya estaban esposados o por la resistencia que ofrecieron. Precisamente, estos tres arrestados también figuran en la causa como denunciados por la Policía por lesiones y atentado contra agentes de la autoridad. Estos tres ciudadanos, representados por el abogado Daniel Castro, ya prestaron declaración en el juzgado.
Los hechos se remontan a la tarde noche del pasado 14 de julio de 2009 en la mezquita situada en la calle Joan Mestre, en Palma. Según la versión de los policías, dieron el alto a dos jóvenes que iban en un ciclomotor sin casco por la calle Lluís Martí. Los muchachos hicieron caso omiso y huyeron a toda prisa hacia la calle Joan Mestre donde arrojaron la moto al suelo, frente al templo. Los agentes, al sospechar que se trataba de un vehículo robado y que los jóvenes habían entrado en el recinto, se dirigieron a la mezquita. Allí, les negaron el acceso al alegar que se trataba de un lugar privado, según manifestaron ayer los policías del GAP. Acto seguido, se congregó una multitud de unas 40 o 50 personas con una actitud agresiva, según los agentes.
Ante la tensión cada vez mayor que se generó en el lugar, la Policía tuvo que pedir refuerzos. Los funcionarios que intervinieron en el altercado explicaron que se encontraron con medio centenar de personas con una actitud hostil. Por ello, tuvieron que practicar detenciones reglamentarias utilizando técnicas preceptivas para reducir a los sospechosos que se enfrentaron a ellos. Según su versión, usaron maniobras de inmovilización reglamentarias y emplearon la fuerza necesaria. Además, los agentes justificaron su intervención al alegar que perseguían a dos jóvenes sorprendidos ´in fraganti´, quienes finalmente no fueron localizados. Los policías, dos de los cuales sufrieron lesiones, dijeron sentirse desprotegidos tanto por sus mandos como por los responsables del área de seguridad de Cort.