Crimen en calvià. La familia tardó casi dos años en poder repatriar el cuerpo
MARCOS OLLÉS. PALMA.
Dos años después de ser asesinado, Danny Hastelow todavía no descansa en paz. Los familiares del joven británico, que murió en enero del año pasado al ser acuchillado por un compatriota en su apartamento de Magaluf, han luchado sin descanso durante todo este tiempo para recaudar fondos que les permitieran repatriar el cuerpo a Inglaterra. Ahora, una vez celebrado el sepelio, han descubierto que el cadáver ha sido enterrado por error en un lugar del cementerio que estaba reservado para otra persona. Mientras la propietaria de la tumba reclama que los restos sean exhumados, los allegados al joven se niegan a ello. El caso podría acabar, si las partes no llegan a un acuerdo, en un tribunal eclesiástico.
La noche en que cumplía 26 años, el 13 de enero de 2008, Danny Hastelow recibió ocho cuchilladas a manos de otro británico que ha sido condenado ya a 18 años de cárcel por el asesinato. El agresor, con quien se había peleado varias veces, irrumpió en su apartamento y lo atacó a modo de desagravio mientras dormía. La víctima llevaba en Mallorca apenas medio año y había trabajado en varios pubs y bares de la zona de Magaluf. Tras su muerte, los familiares de Hastelow, con una economía más bien precaria que había llevado al joven a buscarse la vida en la isla, lucharon durante casi dos años para conseguir el dinero que les permitiera repatriar el cuerpo del joven a Inglaterra, mientras el cadáver permanecía en el Instituto Anatómico Forense de Palma. Durante meses, organizaron partidos de fútbol, rastrillos y fiestas hasta que, hace unas semanas, consiguieron que Danny Hastelow volviera a casa.
El pasado día 16 los familiares pudieron, por fin, darle sepultura junto a la iglesia de su pueblo natal, Walsall Wood, en el centro del país. Pero el infortunio de Danny Hastelow no había terminado todavía. Tres días después, el reverendo Nigel Carter descubrió que los restos del joven asesinado reposaban en la tumba equivocada. "Los enterradores utilizaron un espacio junto a la tumba de un hombre, cuya viuda lo había reservado para ser enterrada a su lado cuando muera", explicó el vicario de la iglesia al diario Express & Star. "Debí marcar el terreno con una cruz y un nombre para evitar que los sepultureros se equivocaran, pero no oficié el funeral y se me olvidó hacerlo. Fue culpa mía", reconoció.
Las familias afectadas han reaccionado con indignación al conocer el error. "Me sentí muy mal cuando me enteré. Estoy muy preocupada y he puesto el caso en manos de mi abogado", afirmó Jean Beast, la mujer de 71 años que había reservado la tumba y que reclama ahora que el cuerpo de Danny Hastelow sea exhumado y trasladado a otro lugar. Mientras, los allegados al joven piden que no se muevan sus restos. "Le hicimos una despedida bonita y no quiero que sea exhumado otra vez, definitivamente no. Ha pasado por tanto en su corta vida... No puede ser exhumado de nuevo, se rompería el corazón de mi madre", aseguró una de las hermanas de Hastelow a la cadena BBC.
El lío está servido. Tanto, que si las familias afectadas no se ponen de acuerdo, será la justicia eclesiástica la que deba tomar una decisión. El reverendo Nigel Carter ha pedido perdón públicamente a las familias y de la Diócesis de Lichfield está intentando que ambas consensúen una solución satisfactoria para todos. En caso contrario, serán llamados a declarar ante un juez de la iglesia para defender su postura. "El canciller de la Diócesis, Marten Coates emitirá después de escuchar a las dos partes un veredicto sobre qué hacer", explicó un portavoz de la Iglesia.