M.O.I. PALMA.
La Audiencia Provincial de Palma juzgó ayer a cuatro socios de la empresa Chartair acusados de haber estafado casi 300.000 euros a 16 pilotos de aviación comercial con cursillos que nunca llegaron a realizarse. Los procesados alegaron que no pudieron organizar la formación por diversos problemas, como las dificultades para encontrar un simulador de vuelo tras el 11-S o la marcha del director de operaciones y negaron haber tenido intención de apropiarse del dinero de los pilotos.
El administrador de la empresa explicó ante la sala que los 18.000 euros que en 2001 abonaron los afectados no eran un pago, sino un modo de garantizar que tras la formación recibida no se irían a otra compañía. Además, precisó, el coste de los cursos era muy superior a esta cantidad. Según explicó el hombre, la formación no llegó a completarse debido a que el director de operaciones pirateó el avión que la empresa había alquilado, por lo que perdieron la operatividad. La fiscalía pide 24 años de cárcel para los cuatro acusados.