EFE. HUESCA.
Hace casi tres años que ocurrió el crimen, pero los vecinos de Fago mantienen su hermetismo y se niegan a hablar sobre el juicio que el día 16 comienza en la Audiencia Provincial de Huesca contra el guarda forestal Santiago Mainar, el único acusado y encarcelado por el asesinato del alcalde Miguel Grima, cometido el 12 de enero de 2007.
Los habitantes de este pequeño pueblo pirenaico, en el que viven una treintena de personas, como ya sucedió cuando ocurrieron los hechos, siguen sin querer expresar públicamente a los medios de comunicación lo que esperan del juicio y se niegan a aventurar lo que pasará en el pueblo cuando se dicte sentencia. A las calles de Fago, han vuelto en estos días previos al juicio los periodistas y sólo han encontrado silencio, ya que los pocos vecinos a los que se encuentran en la calle miran con desconfianza y reciben casi como única respuesta que están "hartos".
"El asunto no nos interesa" o "no quiero hablar" son las palabras que pronuncian mientras siguen con la mirada cómo se aleja el periodista, que vuelve a intentar la declaración de otro vecino, que llega en coche, y que igualmente se niega a pronunciar palabra.
El Ayuntamiento permanece cerrado porque el secretario sólo acude al mismo los miércoles y el nuevo alcalde de Fago, Enrique Barcos, quien sustituyó a Miguel Grima, también rehuye mantener contactos con los medios de comunicación.
Barcos fue el único candidato que se presentó para ocupar la alcaldía de Fago (que se rige como un concejo abierto) en las elecciones municipales del 27 de mayo de 2007 -cuatro meses después del asesinato de Grima- y fue elegido con 16 votos, de un total de 18 personas que ejercieron ese derecho.