M.O.I. PALMA.
La Operación Popeye, llevada a cabo por la Policía Nacional en septiembre de 2006, supuso el primer golpe importante contra la venta de ´popper´ en Balears. Los agentes inspeccionaron de forma simultánea todos los sex-shops de las islas –nueve en Palma, ocho en Eivissa, tres en Ciutadella y uno en Maó– en busca de esta sustancia, un medicamento cuyo uso se extendió en círculos homosexuales en la década de los setenta por sus propiedades vasodilatadoras y acabó convirtiéndose en droga.
La Policía encontró un total de 623 frascos pequeños, que al parecer contenían ´popper´, en 13 de los 21 locales registrados en Balears e imputó a los propietarios por sendos delitos contra la salud pública, ya que está considerado como una sustancia que causa graves daños a la salud.
Las pesquisas comenzaron después de que, meses atrás, una mujer denunciara que su hijo de 16 años había adquirido un frasco de ´popper´ en un sex-shop de Palma. Los investigadores del grupo de Estupefacientes de la Policía Nacional iniciaron las pesquisas y confirmaron que este producto se vendía sin control en botes de unos diez centilitros por unos 20 euros. Los agentes tenían ya conocimiento de que se utilizaba como droga tras varias redadas en locales nocturnos llevadas a cabo en años anteriores.