Crimen de Son Banya (I). La policía controló los contactos de la paca y su hija con el resto del clan
J.F. MESTRE. PALMA.
En la noche del día 7 de septiembre moría asesinada en Son Banya Josefa Moreno Cortés, alias La Parrala, que se enfrentó a tiros con el integrante de otro clan gitano tras una discusión por una deuda de drogas. La víctima pertenecía al clan de La Paca.
Este asesinato abrió la guerra entre dos conocidos clanes gitanos, el de Los Peludos y el de La Paca. Y este tipo de rivalidades suele terminar con algún acto de venganza.
La mayoría de los integrantes del clan que dirige Francisca Cortés Picazo están en prisión, pero la Policía temía que de algún modo podrían buscar un modo de vengarse por el asesinato de Josefa Moreno. Para evitar que eso pasara la Policía grabó las conversaciones que mantuvieron días después del crimen Francisca Cortés Picazo y su hija Manuela Fernández Cortés, La Guapi, en los locutorios de la prisión.
Tras el crimen las mujeres recibieron la visita de dos familiares, que la Policía identifica con los apodos de La Heavy y La Brais. Una de ellas es la hermana de La Parrala. Esta mujer estaba esa noche en el poblado de Son Banya. Ella misma medió en la discusión que mantuvo su hermana con El Farru y los integrantes de su familia que exigían el pago de 18.000 euros por una partida de droga que no habían cobrado.
De las conversaciones que mantuvieron en el locutorio se refleja que la más afectada de toda la familia por la muerte La Parrala es su prima La Guapi. Cuenta a su prima La Heavy que sabía que había sido el clan de Los Peludos el que le proporcionaba la droga a Josefa y que ella se negaba a pagar lo que le debía. La Guapi se muestra dispuesta a vengarse cuando salga de prisión. "Esto no se va a quedar así, voy a arrasar con todos, no voy a dejar ni uno. A la primera que voy a matar es a su mujer y a su madre. Ni uno voy a dejar, no voy a descansar, no voy a vivir, no voy a vivir yo....".
La Guapi aconsejó a su prima que pagara el dinero que debía. "Yo le dije ¿qué le debes? y me dijo un millón. Un millón no es nada. Tu sabes este chiquillo (El Farru) como las gasta, yo ya no quería que la cogiera (la droga)".
La hija de La Paca no quiere que nadie de su familia intente vengarse, ya que será ella quien lo haga. "Los voy a matar, hasta que no los mate no voy a parar. No nos vamos a manchar las manos nadie. Yo lo voy a hacer a mi manera. No voy a dejar ni a uno, yo no voy a vivir, no voy a descansar....."..
En este encuentro con su prima Manuela Fernández quiere conocer los detalles de lo que ocurrió esa noche en Son Banya y quiere saber quiénes fueron los que se presentaron en la casa de su prima para ajustar cuentas. La testigo le detalla el desarrollo de la discusión y le confirma que en la discusión inicial participaron las mujeres del clan de Los Peludos. Después intervino El Farru, sacó la pistola y disparo. "Allí se lió un tiroteo, a ella (La Parrala) le alcanzó porque escuchó en la puerta, si no llega a escuchar...", cuenta.
Flores en la tumba
La Guapi, además de preocuparse por su negocio en el poblado, ordena a sus familiares que rindan homenaje a la fallecida. "No quiero que le falte a ella flores. Quiero que cada día le pongáis rosas blancas, no quiero que le falta sus flores hasta que yo salga".
Ese mismo fin de semana las dos familiares de Son Banya se entrevistan después en el locutorio con Francisca Cortés, La Paca, la matriarca del clan y también le cuenta el episodio en el que murió su sobrina. La Paca no habla de venganza, pero sí demuestra que sospechó que La Parrala tenía algún problema con los integrantes del otro clan porque ya se lo advirtieron.
Por tres millones
La matriarca se muestra indignada de que por sólo tres millones de pesetas los del clan de Los Peludos hubieran disparado a su sobrina porque se negaba a pagarle la droga que le habían entregado. "Si me lo hubiera dicho a mí yo se los pago", llega a decir la reclusa a su familiar en el locutorio de la prisión.
La Paca también quiso conocer todos los detalles del desarrollo del encuentro que terminó en un tiroteo y se queja de que la familia rival tuviera la oportunidad de reunirse en grupo frente a su casa de Son Banya sin que casi nadie de su familia, al estar la mayoría en prisión, pudiera impedírselo. "Porque no estábamos nadie, con tanta gente que hay no se hubieran agrupado, les hubiera dado miedo".
A diferencia de su hija La Paca no anuncia venganza, sino más bien todo lo contrario. "Yo también la quería mucho. No quiero que digáis nada, no quiero que abráis la boca. Que se encargue Dios de ellos", afirma la reclusa.
La testigo de la pelea le confirma a su tía que antes de disparar El Farru le advirtió a La Parrala que fuera con cuidado. "Parrala no duermas esta noche que te voy a matar", escuchó la hermana de la víctima, que antes de que dispararan agarró a la víctima y la empujó hacia el interior de la casa para que no le alcanzaran los disparos.