Tendrá que cumplir un castigo de dos años de internamiento en un centro en régimen cerrado
J.F. MESTRE. PALMA.
La Audiencia de Palma ha impuesto una pena de dos años de internamiento terapéutico en un centro en régimen cerrado, seguido de dos años más de libertad vigilada con igual tratamiento, a un menor que ha sido declarado culpable de dos delitos de agresión sexual, dos de amenazas y otros dos de corrupción de menores. Las víctimas son dos primos suyos, hermanos entre sí, que en el momento de los hechos tenían unos ocho años y que sufren secuelas psicológicas como consecuencia de estas agresiones sexuales. El menor que ha sido castigado por estos hechos no podrá acercarse ni a sus víctimas ni a sus familiares durante un periodo de cuatro años. Las medidas de castigo fueron fijadas por el juez de menores y ahora han sido ratificadas por la Audiencia de Palma.
Estos hechos habrían ocurrido, según señala el tribunal, durante el verano del año 2007 y se habrían producido en una finca de la Part Forana que es propiedad del abuelo de los niños.
La sentencia considera probado que el agresor obligó primero a uno de sus primos a que le realizara una felación, al tiempo que él hacía lo propio con el menor de ocho años. El pequeño aceptó participar en este episodio sexual porque su primo mayor le daba miedo, puesto que más de una vez le dijo que si no cumplía sus órdenes le tiraría por la terraza.
Otro de los hechos más graves que destaca la sentencia es que el condenado obligó a los dos hermanos a que "hicieran el amor entre ellos en su casa". De nuevo recurrió a la amenaza de tirarlos de la azotea para asustarles y gracias a ello consiguió que los dos gemelos se desnudaran y realizaran prácticas sexuales. Antes, el acusado les enseñó cómo debían hacerlo. Parece ser que el agresor no presenció la escena sexual entre los dos gemelos, pero las víctimas aseguran que cumplieron las órdenes de su primo porque estaban convencidos de que les veía y les escuchaba a través de las paredes porque tenía los poderes de un superhéroe. En concreto, les decía que tenía los mismos poderes que Spiderman y los niños se lo creían.
Esta experiencia sexual ha ocasionado graves secuelas psicológicas a los dos menores, sobre todo a uno de ellos. Su comportamiento encaja en la de una persona que ha padecido un trauma. El niño que tuvo que practicarle una felación a su primo padece graves problemas de relaciones familiares y sociales y su rendimiento escolar es bajo.
El menor que ha sido condenado ha negado siempre que estos hechos fueran ciertos. Ha contado, además, con el apoyo familiar, no solo de sus padres, sino de otros integrantes de su familia. Ha alegado que esta denuncia responde a las malas relaciones que existen entre los familiares y sobre todo con un enfrentamiento que tuvo con el padre de las dos víctimas.
La prueba principal que ha llevado a esta sentencia condenatoria ha sido, sobre todo, la declaración de las dos víctimas. La defensa sostuvo que la versión de los dos hermanos no era sincera y venía manipulada por la madre.
El tribunal considera en su sentencia que, salvo algunas contradicciones, el relato que hicieron las dos víctimas ha sido persistente y por tanto creíble.