M. OLLÉS. PALMA.
La Policía Nacional está investigando si la banda de ladrones de arte religioso detenida esta semana en Palma por diez robos en iglesias de la isla ha participado en otros robos cometidos en Mallorca en los últimos meses. Los investigadores sospechan que las obras que no han sido recuperadas fueron vendidas poco después de su desaparición. Mientras, cinco de los seis arrestados, que están acusados de un delito contra el patrimonio, ingresaron ayer en prisión por orden judicial mientras que el sexto quedó en libertad.
La banda, formada por cinco españoles y un cubano, habría cometido diez robos en iglesias de Palma, Petra, Artà y Santa Margalida, según los investigadores. Sin embargo, los agentes encargados del caso sospechan que el grupo podría estar detrás de otros asaltos a templos de la isla.
Aunque la Operación Don Simón ha permitido recuperar cuatro predelas de la iglesia palmesana de Monti-Sion –valoradas en unos 600.000 euros– y 30 candelabros que fueron sustraídos el pasado fin de semana de la iglesia de Sant Salvador, en Génova, todavía no se han localizado varias figuras desaparecidas en los últimos meses. El modus operandi de la banda, que vendía las obras robadas en mercadillos de Mallorca, la península o el sur de Francia, hace pensar a los investigadores que estas piezas podrían haber salido ya de la isla. Varios responsables de templos que han sufrido robos en los últimos meses han contactado con la Policía para averiguar si se había encontrado alguna de las piezas sustraídas. De hecho, la Policía llevó a cabo la operación contra la banda al descubrir la llegada a Palma de uno de sus miembros, encargado de transportar las piezas robadas en Monti-Sion a su destino. Los investigadores comprobaron que pretendía llevar las cuatro predelas a una ciudad de la península para venderlas en el mercado negro. Estas obras, tallas del siglo XVII que estaban situadas en el retablo mayor de la iglesia palmesana, fueron halladas en el domicilio de uno de los acusados.
Delitos contra el patrimonio
Los seis presuntos miembros de la banda fueron puestos ayer por la tarde a disposición del juzgado de instrucción número 4, que se encontraba en funciones de guardia, y el juez ordenó prisión para cinco de ellos y dejó a uno en libertad. Todos ellos están acusados de delitos contra el patrimonio, ya que la Policía considera que, en diferentes grados, participaron en los diez robos que han sido esclarecidos hasta el momento.