Asalto a una casa en Campos. El relato de la víctima
XAVIER PERIS. PALMA.
"Ha sido muy horrible, todo lo que quiero ahora es olvidarlo". La voz del empresario de Campos que el lunes por la noche sufrió un violento asalto en su casa, una finca rustica en medio del pinar de es Trenc, todavía delataba ayer la angustiosa experiencia que sufrió. Volvía a su domicilio y al bajar del coche fue atacado por dos encapuchados armados con un cuchillo y una pistola, que le golpearon y le amordazaron. Luego le dejaron atado de pies y manos en el interior de la casa mientras registraban el inmueble en busca de dinero. Fue entonces cuando la víctima consiguió liberar los pies y salió huyendo, todavía con las manos atadas. "Me pasé tres cuartos de hora escondido detrás de una mata antes de ir a pedir ayuda a los vecinos", explicaba ayer.
El empresario, de unos 50 años y miembro de una conocida familia de Campos, es propietario de El Último Praíso, uno de los chiringuitos de la playa de es Trenc, y de otro establecimiento similar en Magaluf. El asalto ocurrió sobre las diez de la noche del lunes, cuando volvía a su casa, una finca rústica en la zona de ses Covetes. "Habían saltado la valla y me estaban esperando junto a la puerta del garaje", explicaba ayer. "Cuando salí del coche se me echaron encima, me dieron un par de hostias y me taparon la boca para evitar que pudiera gritar pidiendo ayuda". Los asaltantes eran dos hombres, armados con una pistola y un cuchillo. Iban encapuchados y tenían un fuerte acento de un país de Europa del este.
Los ladrones le metieron a la fuerza en la casa y le ataron las manos y los pies. Le dejaron solo y se pusieron a registrar la casa. Fue entonces cuando el empresario reaccionó. Forcejeó desesperadamente hasta que consiguió liberar los pies y salió corriendo, todavía maniatado, fuera de la casa. "Reaccioné por instinto", explicaba ayer. "Luego lo piensas y te das cuenta de que podría haber sido peor, porque iban armados, pero no quise esperar a que se dieran cuenta de que no había más dinero en la casa".
El hombre se escabulló por el bosque que rodea la casa. "Me tiré detrás de una mata y me pasé allí tres cuartos de hora, esperando a que se fueran. Luego fui a casa del vecino a pedir ayuda".
Los ladrones se llevaron un botín más bien escaso: unos 1.000 euros, varios relojes y el coche de la víctima. "En la casa no hay dinero", comenta el empresario. "Hoy en día nadie tiene dinero en casa a no ser que esté loco. Yo tengo una caja fuerte, pero la tengo siempre abierta porque la uso para guardar papeles. Ni siquiera sé dónde está la llave".
La víctima admite que, dentro de lo que cabe, todavía tuvo suerte. "Al principio me dieron un par de hostias, pero nada. Para lo que podía haber sido, eso es casi como un beso. Y menos mal que mi mujer no estaba allí, que estaba en la casa que tenemos en Palma, porque si no, podría haber sido un desastre". Sin embargo, ayer todavía permanecía muy afectado por lo ocurrido. "No puedo ir a dormir allí, porque me da pánico, oigo volar un pájaro y me asusto".
Mientras tanto, la Guardia Civil ha iniciado una investigación para tratar de localizar a los ladrones. Los agentes realizaron una inspección ocular en la casa en busca de huellas. "Aunque creo que encontraron poca cosa, porque además de las capuchas llevaban guantes", cuenta el empresario. Los ladrones eran dos hombres corpulentos que hablaban español con un fuerte acento extranjero, al parecer de Europa del este. Seguramente pensaban que podrían encontrar un botín más cuantioso en el domicilio de la víctima, procedente de sus negocios de restauración.
Los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Palma y Manacor proseguían ayer con las gestiones para tratar de localizar a los autores del asalto.